Me siento inmensamente orgullosa de mi Valle del Cauca, amo esta tierra y aunque me fui de aquí a mis 18 años a estudiar a Bogotá, siempre la llevé cerca de mi corazón. Los años que pasé fuera de Cali no fueron los mejores para mi ciudad y mi Departamento, lo digo porque era muy común oír que Cali estaba fea, que habíamos caído en el espiral de los malos gobiernos y la corrupción. Además, la narrativa de vallecaucano come vallecaucano era la regla en varias esferas locales y nacionales.

Cuando volví en el año 2017 me dio mucha alegría sentir que las cosas se sentían diferentes. Tanto en lo público como en lo privado se veían nuevos liderazgos, convencidos de que debíamos cambiar la narrativa y volver a trabajar juntos. Debo reconocer que desde ese momento hasta hoy no todo ha sido color de rosa. Incluso, vivimos una pandemia y un estallido social que nos obligaron a repensarnos y a trabajar más unidos. Tristemente, algunos sectores políticos aún no logran poner las discusiones políticas a un lado cuando se trata de reconocer que algunas cosas salen bien o cuando debemos unirnos por los intereses regionales. Esto definitivamente no implica que se deba dejar de hacer control político, pero algunas veces se siente que el dicho vallecaucano come vallecaucano sigue vigente.

Nadie desconoce que en Cali aún hay muchas cosas que se deben mejorar y muchos pueden considerar que la presente administración tiene aún deudas importantes. Sin embargo, no por eso se puede dejar de reconocer y celebrar hechos positivos que se dan en esta ciudad y que en lo personal me llenan de orgullo, como el concierto de Shakira y la reciente edición de la Feria Internacional del Libro de Cali que terminó este fin de semana, para solo dar unos ejemplos.

Con respecto al concierto de Shakira puedo decir, sin temor a equivocarme, que Cali no había tenido un concierto de ese nivel, no solo por la madurez artística de la barranquillera sino por el nivel de la producción del espectáculo, que no tuvo nada que envidiarles a los espectáculos de talla internacional. Así mismo, en materia económica, tuvimos 100 % de ocupación hotelera, 3000 empleos generados y más de 20 millones de dólares en beneficios para nuestra ciudad, según cifras oficiales.

Por su parte la Fil Cali 2025 llenó el Bulevar del Río de una verdadera fiesta literaria durante once días. Según datos de la organización a esta cita, que tuvo como país homenajeado a Colombia, asistieron más de 480 mil personas, es decir más de 43 mil personas por día, aproximadamente. Los que pudimos recorrer la feria tuvimos un espacio en el que como caleños nos encontramos con la excusa de la lectura y las buenas historias. Tuvimos escritores de la talla de Mario Mendoza, Ángela Becerra y Manolo Bellón, por mencionar solo algunos.

Para Compromiso Valle fue la oportunidad de presentar su libro ‘Construir desde la diferencia: así lo hicieron empresarios, líderes sociales y fundaciones en el Valle del Cauca’ y que más caleños conocieran, de la voz de algunas de las personas que lo han hecho posible, cómo hemos venido construyendo desde la diferencia desde hace más de cuatro años. También para que uno de nuestros líderes, Andrés González, presentara su libro ‘Prisioneros de esperanza’, que narra su historia de vida que es realmente inspiradora.

Cali y el Valle del Cauca siguen demostrando que somos un espacio de encuentro para la diversidad de perspectivas. Estos dos eventos no son acontecimientos aislados en Cali, son la muestra de que un cambio más profundo está ocurriendo y puede seguir ocurriendo si trabajamos juntos para alcanzarlo. No podemos comprar discursos de división y debemos trabajar por construir desde la diferencia estando de acuerdo en lo fundamental.

Posdata. Ojalá y a pesar de las voces locales en contra de nuestro tren de cercanías esta semana se cierre con la aprobación de la cofinanciación de este proyecto. Difícil imaginar una mejor señal para el porvenir.

Tomado de elpais.com

Durante la celebración de los 10 años de ProPacífico reflexionábamos sobre cuál era el mejor regalo que le podíamos dar a nuestra región para conmemorar esta década de trabajo. Concluimos que el mejor regalo era comprometernos con seguir siendo el hilo naranja que conecta, pero sobre todo que no dejáramos de soñar y trabajar articulada e incansablemente por el futuro que le dejaremos a nuestros niños.

Soñamos con una región en la que ninguna de nuestras ciudades vuelva a aparecer en los listados de las más violentas del mundo, donde las economías ilegales y la violencia armada sean solo un mal recuerdo y donde los conflictos sociales encuentren solución a través del diálogo. También soñamos con una región con cero cultivos ilícitos y con una tasa de homicidios por debajo del promedio nacional como meta irrenunciable. Una región en la que la seguridad se mida en oportunidades abiertas, confianza ciudadana y convivencia pacífica.

Y cómo no soñar con una región en la que cada niña y cada niño crezcan en un entorno protector, en el que las oportunidades sean la regla, no la excepción. Una región donde la educación sea puente para que nuestros niños y niñas se visualicen en grande y donde la deserción escolar se reduzca a menos del 3%. Donde todos los jóvenes transiten de la secundaria a la educación superior o a la formación técnica con garantía de calidad. Soñamos con que, al mirar el Índice de Competitividad en 2035, el Valle del Cauca y Cali estén en el top 3 en educación a nivel nacional, siendo referentes en cobertura de educación inicial, calidad docente e innovación educativa.

En salud soñamos con un sistema financiado y menos fragmentado, en el que la interoperabilidad de la información clínica deje de ser una aspiración. Un sistema donde cada paciente, sin importar su lugar de residencia o aseguramiento, pueda ser atendido de manera continua y coordinada, con datos que transiten por el sistema y garanticen una atención oportuna y de calidad.

También visualizamos un río Cauca vivo, que beneficia a 6 millones de personas en su cuenca alta. Buenaventura con 24 horas de continuidad del servicio de agua potable. Ciudades que convivan en armonía en un entorno biodiverso y productivo, en el que le mostremos al mundo que desarrollo y sostenibilidad sí pueden ir de la mano.

Si hablamos de infraestructura, nos soñamos con un puerto de Buenaventura con altos estándares, que integre al ferrocarril y disminuya los costos logísticos; pero sobre todo nos soñamos con una Buenaventura consolidada como el corazón del comercio con el Pacífico y el mundo, generando empleo y bienestar a sus habitantes.

Visualizamos nuestro Tren de Cercanías conectando a Cali, Jamundí, Yumbo, Palmira, y Candelaria, así como a municipios del norte del Cauca y al aeropuerto, a través de un sistema eficiente y amigable con el medio ambiente. También visualizamos un aeropuerto que se consolida como un hub dinamizador de la economía del Valle, con el que se generen más de 34.000 empleos, a través de nuevas industrias que contribuyan a la inserción de nuestro departamento en el comercio global, además de fortalecer nuestro turismo.

Soñamos con una región donde las instituciones públicas inspiren confianza, el sector privado invierta con visión de futuro y la comunidad participe con fuerza y orgullo. Sectores que no se enfrentan, sino que se complementan, convirtiendo la diversidad en potencial y en acción. Soñamos con una región en la que programas como Compromiso Valle y Compromiso Territorio sigan uniendo empresas, fundaciones y ciudadanía para abrir caminos de empleo, educación y oportunidades a miles de jóvenes y familias que hoy sueñan con un mejor mañana.

También soñamos con un país construido desde las regiones, en el que organizaciones como las PRO continuemos trabajando en red por el desarrollo de nuestros territorios, demostrando que el compromiso del sector privado va más allá de la inversión y la generación de empleo, sembrando confianza y movilizando voluntades.

En esta época donde la retórica y las palabras se toman todos los espacios, no dejemos de soñar con un futuro mejor, pero sobre todo no dejemos de trabajar para alcanzarlo.

Tomado de elpais.com

El Distrito de Buenaventura vivió un importante hito con el acto que marca el inicio de obra de la Cancha Múltiple María Auxiliadora, un proyecto histórico al ser el primero que se realizará bajo el mecanismo de Obras por Impuestos en Colombia en la categoría de infraestructura deportiva.

La obra, gerenciada por ProPacífico y financiada por las empresas vallecaucanas Datecsa y Banco Unión, representa una inversión cercana a los $3.557 millones y contempla la intervención de 1.284 m² para la construcción y dotación de un escenario deportivo, recreativo y cultural en la localidad 1 - Isla de Cascajal, junto a la Institución Educativa Pascual de Andagoya, sede María Auxiliadora.

Este espacio, que se proyecta esté listo a finales del primer semestre del 2026, beneficiará a más de 10.000 bonaverenses, quienes contarán con instalaciones adecuadas para la práctica de fútbol de salón, voleibol y baloncesto, además de actividades de integración social y aprovechamiento del tiempo libre.

“El inicio de esta obra es una noticia muy positiva para Buenaventura y para el país. Dos empresas vallecaucanas se han unido con la comunidad, con la alcaldía y ProPacífico para que esta cancha múltiple sea una realidad. En nuestros 10 años reafirmamos que el mejor regalo es continuar trabajando juntos para la materialización de proyectos que demuestran que sí es posible transformar la región y generar entornos que impulsen el desarrollo integral de nuestros niños y jóvenes a través de confianza y trabajo conjunto”, afirmó María Isabel Ulloa, directora Ejecutiva de ProPacífico.

Gracias al acompañamiento de ProPacífico y al trabajo articulado con distintos actores, entre ellos el Ministerio del Deporte, se logró dar lugar a esta importante obra que además contó con el apoyo de la Alcaldía Distrital de Buenaventura en la gestión del predio.

“Es fundamental la gobernanza colaborativa y la articulación de la empresa privada, la institucionalidad y la comunidad porque facilita las acciones. Es evidente que los empresarios tienen confianza en la institución, en el gobierno local, en ProPacífico que ha venido jalonando y en la comunidad que nos acompaña a cristalizar estos proyectos tan importantes”, mencionó Ligia del Carmen Córdoba, alcaldesa de Buenaventura.

Según datos del Instituto de Deporte de Buenaventura, en 2018 el distrito disponía de 52 espacios deportivos y recreativos. Sin embargo, según información de FonBuenaventura y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, la mayoría de estos espacios presentan deficiencias estructurales significativas.

La cancha múltiple contará además con rampa para acceso de personas con movilidad reducida (PMR), gradería para más de 320 personas, camerinos, cubierta termoacústica, baños y más de 192 m2 de zonas verdes intervenidas.

Esta obra se convierte en un referente de cómo la articulación entre sector privado, Estado y sociedad civil puede transformar realidades y abrir nuevas oportunidades para el Pacífico colombiano.

“Pertenecer a este proyecto es un orgullo porque hacemos parte de la solución a los problemas que tiene el país. No nos conformamos solamente con cumplir con nuestras obligaciones tributarias, sino que direccionamos los impuestos hacia obras que necesita la comunidad”, destacó Gustavo Gómez, gerente administrativo y financiero de Datecsa.

Por su parte, Viviana Arbeláez, directora administrativa de Banco Unión, manifestó: “Siempre hemos trabajado en conjunto por nuestro compromiso social, pero este proyecto sabemos que va a hacer la diferencia porque va a abrir muchas puertas a otros empresarios para que aportar y creer en Buenaventura y eso va a ser en beneficio de toda la comunidad”.

Esta primera obra por impuestos en Buenaventura marca un precedente para que más iniciativas de este tipo se hagan realidad gracias a la unión de esfuerzos públicos y privados, y reafirma el compromiso de ProPacífico de ser el hilo naranja que impulsa la transformación y el desarrollo integral del Distrito. Además de gerenciar esta obra, ProPacífico está estructurando otros proyectos de obras por impuestos en el sector de educación.

Actualmente, en Buenaventura ProPacífico también acompaña los avances en la formulación del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Buenaventura de manera articulada con distintos actores. Además, contribuye a la construcción colectiva de soluciones para incrementar la continuidad del servicio de agua y participa en programas de impacto social a través de Compromiso Valle, con el propósito de seguir construyendo un futuro sostenible y próspero para los bonaverenses y los habitantes de toda la región Pacífico.

2021 ProPacífico · All rights reserved