ProPacífico presentó los resultados más recientes del Índice de Desarrollo Sostenible Municipal, una herramienta que mide el avance de los 1.103 municipios del país en 75 indicadores asociados a 14 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), agrupados en 30 subcategorías.

Los resultados se presentaron en el marco del foro “Desarrollo Territorial: Alianzas que marcan la diferencia”, realizado en alianza con el Consejo Privado de Competitividad, Pacto Global Red Colombia, la Plataforma Multiactor ODS Colombia y Probogotá, con el apoyo de Colombina, Coomeva, Grupo Aval y Harinera del Valle. El encuentro reunió a actores públicos, privados y sociales con el propósito de fortalecer la articulación y visibilizar experiencias destacadas entorno al desarrollo territorial.

El estudio evidenció que Colombia avanza de manera gradual en la agenda de desarrollo sostenible, con mejoras sostenidas en el desempeño municipal. Entre 2023 y 2025, los municipios en niveles altos de desempeño (sobresaliente y satisfactorio) pasaron de 397 a 421, lo que representa 24 municipios adicionales en estos niveles.

No obstante, el 57% de los municipios (639) aún se concentra en niveles medios de desempeño, lo que señala la necesidad de continuar fortaleciendo capacidades institucionales y cerrar brechas territoriales, especialmente en zonas rurales, municipios PDET y ZOMAC.

“Esta medición que realizamos desde el 2020, nos ha permitido identificar importantes avances, pero también revelar que el ritmo del desarrollo aún es desigual entre territorios. Cerrar esas brechas exige una apuesta decidida por el trabajo conjunto entre el sector público, el sector privado y la sociedad civil que permita generar mayores oportunidades. Hoy el llamado es a acelerar esas alianzas, fortalecer capacidades locales y poner el desarrollo sostenible en el centro de las decisiones, especialmente en los municipios que más lo necesitan”.

María Isabel Ulloa, directora Ejecutiva de ProPacífico

En relación con los ODS, los avances más significativos se registran en educación y fortalecimiento institucional. Se destaca el retorno progresivo de estudiantes a las aulas tras la pandemia, así como mejoras en la permanencia educativa y en las tasas de aprobación escolar. También en algunos municipios se evidencian avances en temas de salud de la primera infancia.

Uno de los hallazgos más relevantes del índice revela que los municipios con mayor actividad empresarial presentan mejores desempeños en indicadores clave como reducción de la pobreza, acceso a servicios públicos, desarrollo industrial y crecimiento económico, lo que reafirma el papel del sector privado como un actor determinante en el desarrollo territorial.

Municipios destacados

Durante el evento se realizó la premiación a municipios destacados por sus avances, reconociendo aquellas administraciones locales que han demostrado resultados concretos y visibilizando sus buenas prácticas y casos de éxito.

Caracolí (Antioquia) lideró el avance en ODS a nivel nacional, con un aumento de 14,5 puntos en su calificación (de 59,0 en 2023 a 73,5 en 2025) y un ascenso de 884 posiciones en el ranking municipal. Por su parte, en la categoría de ciudades intermedias, Ciénaga (Magdalena) se destacó por registrar el mayor progreso, al ascender 337 puestos (del 1034 al 697) y mejorar su puntaje en 7,4 puntos.

En educación (ODS 4), Soatá (Boyacá) obtuvo el mejor desempeño tras medir sus indicadores en acceso, calidad, permanencia e infraestructura educativa. Mientras que Cogua (Cundinamarca) registró la mayor reducción en deserción escolar, pasando de 4,87% a 1,71% entre 2023 y 2025.

Dagua (Valle del Cauca) fue reconocido como el mejor municipio ZOMAC rural, con un puntaje de 75,4/100 que lo ubicó en el primer lugar entre 348 municipios medidos.

Finalmente, Soacha (Cundinamarca) se destacó por el mayor avance en recaudo por instrumentos de Ordenamiento Territorial al pasar de un recaudo de 97.470 COP per cápita (2023) a 155.178 COP per cápita (2025), un aumento del 59%del recaudo per cápita en los últimos tres años.

El Índice de Desarrollo Sostenible Municipal se consolida así como una herramienta clave para la toma de decisiones, al ofrecer información que permite orientar políticas públicas, inversiones y alianzas estratégicas en función del desarrollo sostenible.

ProPacífico reiteró el llamado a fortalecer la articulación entre sectores, destacando que el desarrollo no depende de esfuerzos aislados, sino de alinear capacidades y trabajar de manera conjunta para cerrar brechas, crear oportunidades y generar impacto real en todos los municipios del país.

No sé cuántas veces he escrito sobre el Tren de Cercanías del Valle del Cauca en los últimos años. Desde que regresé a Cali y me vinculé a ProPacífico he tenido la oportunidad de estar muy cerca de este sueño de región y he podido ver su avance en cada una de las fases que son necesarias en este tipo de proyectos.

En 2017, de la mano del gobierno francés, con el liderazgo de la entonces gobernadora Dilian Francisca Toro y el alcalde Maurice Armitage y el apoyo de ProPacífico, que en su momento dirigía el actual alcalde Alejandro Eder, se arrancó la prefactibilidad de este proyecto en su historia reciente. En su momento se había estudiado la posibilidad de un metro para Cali, sin embargo, esta idea quedó descartada cuando se decidió arrancar con el MIO.

Muchos insisten en que se necesita un metro para la ciudad, así la prefactibilidad y la factibilidad de este proyecto digan que no es viable ni técnica ni financieramente, teniendo en cuenta la demanda. La realidad es que hoy se tiene un transporte masivo que, con sus falencias y mal comienzo, transporta más de 300 mil pasajeros y se le han invertido miles de millones. Al MIO no se le debe atacar, se le debe rodear para que cada día preste un mejor servicio y consolide su sostenibilidad financiera, teniendo en cuenta que para esto requiere integrarse con otros sistemas como el colectivo y el tren de cercanías, que en su paso por Cali cumplirá muchas de las funciones de un Metro.

Este tren, como ha sido planteado en su etapa inicial, entra a conectar a Cali con Jamundí, Palmira y Yumbo, arrancado con el primer tramo desde Jamundí. Esto parte de la base de que entre Cali y los demás municipios todos los días hay más de 222.000 viajes, con una tendencia a incrementarse, dado el rápido crecimiento urbano y poblacional de estos municipios. Arrancar con Jamundí tiene mucho sentido, ya que la demanda nos muestra que es el trayecto que tiene mayor necesidad y donde también existen mayores oportunidades para la renovación urbana.

Es muy importante no perder de vista los beneficios sociales que el Tren de Cercanías traerá con su desarrollo, como por ejemplo menores tiempos de viaje, lo que en esta primera fase representa una reducción del 33% (48 minutos en promedio) entre Jamundí y Cali. En materia de empleo, el tren generará más de 14.500 empleos entre directos e indirectos durante su desarrollo. Con la implementación del proyecto se reducirían las emisiones (313.000 toneladas de CO₂ evitadas en los primeros 10 años), lo que sin duda trae beneficios para nuestro medio ambiente.

Si hablamos de competitividad, el Tren de Cercanías es una apuesta estratégica, ya que fortalecerá la integración metropolitana a través de una oferta de transporte moderna, sostenible, eficiente y accesible. Sin duda alguna, el Tren de Cercanías es una apuesta que marcará el futuro del Valle del Cauca y mejorará la calidad de vida de miles de vallecaucanos.

También, es un ejemplo perfecto de cómo el trabajo conjunto y la unión de voluntades es indispensable para lograr las grandes transformaciones de nuestra región. Nuestro llamado al Gobierno Nacional para que avance en la firma del convenio de cofinanciación de nuestro tren. Sus beneficios sociales y su contribución a una región más equitativa deben superar cualquier diferencia política. El Gobierno Nacional es y debe seguir siendo parte de este proyecto que cada día que pasa pierde tiempo ya que tenemos como fecha límite el 8 de noviembre, cuando empieza la ley de garantías. No perdamos esta oportunidad, ¡este sueño es de todos!

Tomado de elpais.com

Durante la celebración de los 10 años de ProPacífico reflexionábamos sobre cuál era el mejor regalo que le podíamos dar a nuestra región para conmemorar esta década de trabajo. Concluimos que el mejor regalo era comprometernos con seguir siendo el hilo naranja que conecta, pero sobre todo que no dejáramos de soñar y trabajar articulada e incansablemente por el futuro que le dejaremos a nuestros niños.

Soñamos con una región en la que ninguna de nuestras ciudades vuelva a aparecer en los listados de las más violentas del mundo, donde las economías ilegales y la violencia armada sean solo un mal recuerdo y donde los conflictos sociales encuentren solución a través del diálogo. También soñamos con una región con cero cultivos ilícitos y con una tasa de homicidios por debajo del promedio nacional como meta irrenunciable. Una región en la que la seguridad se mida en oportunidades abiertas, confianza ciudadana y convivencia pacífica.

Y cómo no soñar con una región en la que cada niña y cada niño crezcan en un entorno protector, en el que las oportunidades sean la regla, no la excepción. Una región donde la educación sea puente para que nuestros niños y niñas se visualicen en grande y donde la deserción escolar se reduzca a menos del 3%. Donde todos los jóvenes transiten de la secundaria a la educación superior o a la formación técnica con garantía de calidad. Soñamos con que, al mirar el Índice de Competitividad en 2035, el Valle del Cauca y Cali estén en el top 3 en educación a nivel nacional, siendo referentes en cobertura de educación inicial, calidad docente e innovación educativa.

En salud soñamos con un sistema financiado y menos fragmentado, en el que la interoperabilidad de la información clínica deje de ser una aspiración. Un sistema donde cada paciente, sin importar su lugar de residencia o aseguramiento, pueda ser atendido de manera continua y coordinada, con datos que transiten por el sistema y garanticen una atención oportuna y de calidad.

También visualizamos un río Cauca vivo, que beneficia a 6 millones de personas en su cuenca alta. Buenaventura con 24 horas de continuidad del servicio de agua potable. Ciudades que convivan en armonía en un entorno biodiverso y productivo, en el que le mostremos al mundo que desarrollo y sostenibilidad sí pueden ir de la mano.

Si hablamos de infraestructura, nos soñamos con un puerto de Buenaventura con altos estándares, que integre al ferrocarril y disminuya los costos logísticos; pero sobre todo nos soñamos con una Buenaventura consolidada como el corazón del comercio con el Pacífico y el mundo, generando empleo y bienestar a sus habitantes.

Visualizamos nuestro Tren de Cercanías conectando a Cali, Jamundí, Yumbo, Palmira, y Candelaria, así como a municipios del norte del Cauca y al aeropuerto, a través de un sistema eficiente y amigable con el medio ambiente. También visualizamos un aeropuerto que se consolida como un hub dinamizador de la economía del Valle, con el que se generen más de 34.000 empleos, a través de nuevas industrias que contribuyan a la inserción de nuestro departamento en el comercio global, además de fortalecer nuestro turismo.

Soñamos con una región donde las instituciones públicas inspiren confianza, el sector privado invierta con visión de futuro y la comunidad participe con fuerza y orgullo. Sectores que no se enfrentan, sino que se complementan, convirtiendo la diversidad en potencial y en acción. Soñamos con una región en la que programas como Compromiso Valle y Compromiso Territorio sigan uniendo empresas, fundaciones y ciudadanía para abrir caminos de empleo, educación y oportunidades a miles de jóvenes y familias que hoy sueñan con un mejor mañana.

También soñamos con un país construido desde las regiones, en el que organizaciones como las PRO continuemos trabajando en red por el desarrollo de nuestros territorios, demostrando que el compromiso del sector privado va más allá de la inversión y la generación de empleo, sembrando confianza y movilizando voluntades.

En esta época donde la retórica y las palabras se toman todos los espacios, no dejemos de soñar con un futuro mejor, pero sobre todo no dejemos de trabajar para alcanzarlo.

Tomado de elpais.com

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