Desde ProPacífico impulsamos, de la mano de City Cancer Challenge, las entidades territoriales, las secretarías de Salud y las instituciones prestadoras de servicios, el mecanismo de coordinación para el diagnóstico en cáncer de mama.
El 19 de octubre se celebró el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama. Conmemorar este día es de vital importancia en nuestro país, ya que nos obliga a recordar que este es el tipo de cáncer más frecuente entre las colombianas. Se estima que solo en 2024 hubo cerca de 17.700 casos nuevos, es decir, unas 48 mujeres diagnosticadas cada día, una cifra verdaderamente alarmante, sobre todo si tenemos en cuenta que el cáncer de mama cobra cerca de 4800 vidas al año, unas 13 cada día, siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres en el país.
Sin duda, estas cifras deben preocuparnos enormemente, pero deberíamos alarmarnos aún más si tenemos en cuenta que la tendencia de la última década no mejora y el riesgo de morir por cáncer de mama en nuestro país no ha bajado. Según los registros de defunción reportados a la Organización Mundial de la Salud, la tasa ajustada pasó de ~11 a ~12 muertes por 100.000 mujeres entre 2013 y 2023, un aumento cercano al 10 %.
Estos datos y sobre todo esta tendencia son realmente frustrantes si se tiene en cuenta que esta es una enfermedad muy tratable si se detecta a tiempo. Cuando el tumor se diagnostica en etapa temprana, la mayoría de las mujeres sobrevive, pero en etapas avanzadas las probabilidades caen drásticamente y, lamentablemente, en Colombia, cerca de la mitad de los casos nuevos de cáncer de mama (51 %) se diagnostica precisamente en etapa avanzada (III o más). Desde los primeros síntomas hasta el diagnóstico pasan en promedio unos 40 días y otros 66 días para acceder al tratamiento.
Al profundizar en los datos, la conclusión es obvia: las barreras no son clínicas, sino de articulación, debido a la fragmentación entre los actores del sistema. Por esto, desde ProPacífico impulsamos, de la mano de City Cancer Challenge, las entidades territoriales, las secretarías de Salud y las instituciones prestadoras de servicios, el mecanismo de coordinación para el diagnóstico en cáncer de mama. Su objetivo es acortar los días entre dos momentos: la sospecha de la enfermedad y el diagnóstico temprano. (Mecanismo de coordinación para el diagnóstico de cáncer de mama-BCDC)
La experiencia ya ha dado resultados, por lo que el modelo se considera exitoso y replicable. Por eso hemos avanzado en estructurar un bono de impacto en Cali y ahora hemos arrancado en este proceso. Por otro lado, y para seguir avanzando junto a Novartis, adelantamos un proyecto que busca fortalecer la Ruta Integral de Atención en Salud (Rias) para cáncer de mama en cuatro territorios de Colombia: Cali, Valle del Cauca, Eje Cafetero y Barranquilla, dando un paso adicional, pasando del diagnóstico al tratamiento y su seguimiento.
La Rias es el recorrido que el sistema de salud define para una paciente: desde que se identifica el riesgo o aparece una sospecha, pasando por el diagnóstico, hasta que recibe tratamiento. Por esto, la idea es concentrarnos en identificar y gestionar las barreras de acceso, articular a los actores del sistema, hacer seguimiento con indicadores y herramientas de gestión para medir avances y corregir a tiempo. Esta iniciativa avanza hacia la consolidación de una ruta integral, es decir, un recorrido ordenado y continuo de la paciente desde la sospecha hasta el tratamiento.
ProPacífico cumple en este frente, como en muchos otros, su propósito: ser un hilo naranja que impulsa la transformación de su territorio. En este proyecto, como en tantos otros, conectamos actores, generamos confianza y hacemos que las cosas pasen con el propósito de mover los indicadores y las métricas que en este caso de lucha contra el cáncer finalmente se traducen en lo más importante, vidas de mujeres salvadas.
Tomado de elpaís.com
Esta no es la primera vez que escribo sobre el acueducto de Buenaventura y claramente lo seguiré haciendo hasta que logremos que los bonaverenses tengan agua 24 horas al día. Para abordar esta problemática hay que tener en cuenta varios factores, empezando por la captación del agua para el acueducto. El río Escalerete es la principal fuente de abastecimiento y sus condiciones inciden directamente en la capacidad de operación del acueducto. El rango normal reportado del nivel del río es de 1,60 a 2,00 metros, pero durante el fenómeno de El Niño puede descender hasta 0,88 metros, afectando la captación de agua para abastecer a la ciudad.
Mientras tanto, durante la temporada de lluvias, los altos niveles de sólidos (turbiedad superiores a 700 UNT), reducen la capacidad operativa de la PTAP Escalerete. Estas condiciones obligan en determinados momentos a recurrir a medidas de contingencia como los carrotanques. Sin embargo, la continuidad del servicio de agua en el puerto del Pacífico colombiano no se limita a su fuente de captación, el principal desafío está en reducir las altas pérdidas de agua (mayores al 80 %) que se presentan a lo largo de sus componentes de aducción, tratamiento, conducción y distribución, por lo que la solución requiere intervenciones complementarias en todo el sistema.
Desde el 2014 cuando se arrancó formalmente la formulación del Plan Maestro para el sistema de acueducto de Buenaventura, han sido muchas las acciones desarrolladas para darle solución a la problemática del agua en Buenaventura. Entre ellas han estado la creación del Programa de Desarrollo del Litoral Pacífico, posteriormente denominado Plan Todos Somos PAZcífico, múltiples créditos de la banca multilateral, y el seguimiento de la mesa de agua de Buenaventura liderada principalmente por el Movimiento Social Paro Cívico.
Han sido muchas frustraciones porque hoy, teniendo en cuenta que el problema realmente no ha sido de recursos, el Distrito debería tener muchas más horas al día de agua y no solo 6 horas en promedio, según los indicadores de control social de la SAAAB (2025). Tristemente se han conjurado todos los males. Gobiernos nacionales que han decidido ejecutar estos recursos desde Bogotá y no desde el territorio, unos liderazgos locales que muchas veces parecían más interesados en beneficios particulares que colectivos y finalmente las comunidades bonaverense y vallecaucana que no hemos sabido unirnos para reclamar lo que es una necesidad.
El plan actual para garantizar progresivamente 24 horas de continuidad contempla 16 intervenciones en los componentes de captación, aducción, PTAP, conducción y distribución del sistema de acueducto por un costo aproximado de $515.598 millones. De estas intervenciones actualmente avanzan solo dos asociadas a la captación y protección de la infraestructura, correspondientes a la optimización de la captación de agua (bocatoma) y obras complementarias de drenaje, que registran un avance cercano al 93 % y que se prevé culminar en 2026. Las 14 intervenciones restantes requieren recursos para completar su ejecución, para lo cual se prevé combinar aportes de la Nación con nuevas fuentes de financiación, incluida una nueva operación de crédito multilateral.
El Conpes 4203, aprobado en julio de 2026, declaró de importancia estratégica 11 subproyectos de Acueducto y Alcantarillado de Buenaventura y habilitó su ejecución mediante una programación plurianual 2026–2029 con un monto de $274.719 millones. De estos 11 subproyectos, cinco corresponden a intervenciones sobre infraestructura del acueducto urbano.
En 2026 se tienen $43.195 millones ya distribuidos mediante la Resolución 1765 de 2026 del DNP e incorporados. Para 2027 la Regionalización Inicial del PGN 2027 contempla $132.641 millones para el proyecto integral de acueducto y alcantarillado de Buenaventura. Esto sin duda son buenas noticias, sin embargo, ahora es importante que la ejecución de los recursos se haga desde Buenaventura y que todos rodeemos este proceso y lo blindemos, poniéndole la mirada y volviéndolo un objetivo común. Buenaventura siendo el puerto de Colombia en el Pacífico necesita ser competitivo, por lo que hemos reclamado la doble calzada y la profundización del dragado, sin embargo, nunca será realmente competitivo si su gente no tiene salud y educación de calidad y menos si no tiene agua las 24 horas del día.
PD. A propósito de Buenaventura y este tema de la deuda histórica de su acueducto, quiero hacer un homenaje a Mario Fernando Prado, que siempre fue vocal en alzar la voz por los intereses de nuestro Valle del Cauca, nos hará mucha falta.
Tomado de elpaís.com
Nuestro plan es ejecutar los recursos comprometidos en 4 años, pero estamos listos para adelantar recursos en la medida en que los proyectos estén listos.
Pasado un mes y medio del terremoto, varias cosas han empezado a cambiar. En los primeros días, el sentido de urgencia nos movilizó masivamente: todos buscábamos cómo ayudar, aparecían recursos, manos y soluciones para atender lo inmediato. Nadie quería quedarse al margen frente a la magnitud de lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, con el paso de las semanas, las ayudas humanitarias que vimos los primeros días han empezado a bajar de una manera exponencial, y la atención sobre la emergencia se reduce, aunque las necesidades de miles de familias sigan allí. Cada vez es más evidente que, a pesar de las acciones tempranas y las buenas intenciones de los mandatarios y del sector privado, las soluciones temporales y definitivas no van a llegar tan rápido como se necesitan.
Para quienes enfrentamos una emergencia de esta magnitud por primera vez, nos pareció difícil aceptar lo que nos dijeron los expertos, que desde el primer momento advertían que esto iba a pasar. Los tiempos de la necesidad de las familias y los tiempos de las soluciones son muy diferentes, y eso genera una frustración que debe entenderse y, sobre todo, manejarse. Obviamente, muchos quisieran que todo pudiera ser exactamente como antes y lo más rápido posible. Sin embargo, y tristemente, la realidad es otra. Las soluciones en algunos casos tardarán meses o incluso años.
Decir esto no es ser pesimista ni resignarnos a que las cosas avancen lentamente, porque ya he escrito aquí mismo que considero que esta es una gran oportunidad para reconstruir no solo los edificios, sino nuestro tejido social. Sin duda, a pesar de los daños y el dolor, este terremoto nos deja una gran oportunidad para pensarnos diferente y reconstruirnos de otra forma. Pero es claro que, pasadas las semanas, debemos entender mejor la dimensión del reto para enfrentarlo bien, y saber que esto tomará tiempo, y debemos ser claros en esto y ajustar las expectativas de todos, hablar con transparencia sobre los plazos y mantener el sentido de urgencia de los primeros días.
Lo anterior no quiere decir que no trabajaremos sin descanso para hacerlo lo antes posible. En el caso de ProPacífico, gracias al apoyo decidido de los empresarios vallecaucanos y las empresas que operan en la región, hemos podido apoyar a los mandatarios y a las comunidades desde el minuto uno con ayudas humanitarias, entre otros temas, y desde hace semanas estamos pensando en las soluciones estructurales y en todo lo que sigue. Nuestro plan es ejecutar los recursos comprometidos en 4 años, pero estamos listos para adelantar recursos en la medida en que los proyectos estén listos.
En conclusión, debemos entender que la paciencia se agota y la solidaridad también puede hacerlo. Por eso es importante recordar que estamos lejos de terminar la emergencia y que seguimos necesitando todo el apoyo posible. Así mismo, debemos empezar a ser claros con los tiempos de la reconstrucción. No podemos dejar que las ganas de aportar y hacer nos nublen y dejemos de ser claros en la capacidad real que tenemos de accionar al ritmo que las que quienes resultaron afectados necesitan. Intentar contener la frustración o al menos reducirla debe ser una prioridad, por lo que debemos reforzar el trabajo en salud mental y apoyo psicosocial que se requiere en estas circunstancias, además de avanzar en la entrega de apoyos económicos que requieren las personas y los emprendedores afectados.
Todavía nos queda camino, pero si seguimos trabajando juntos y articulados, sin duda todos los retos anteriores serán menores y lograremos sacar posiblemente lo mejor de una circunstancia tan compleja como la que estamos viviendo.
Tomado de elpais.com