El Valle del Cauca presentó el documento “Valle del Cauca: Prioridades Regionales 2026–2030”, una agenda que consolida años de trabajo articulado entre el sector público, empresarial y gremial para definir las principales apuestas de desarrollo del departamento.

48 organizaciones del territorio trabajaron en la construcción de esta agenda, que prioriza 12 proyectos estratégicos en infraestructura, salud, educación y seguridad, orientados a cerrar brechas y fortalecer la competitividad de la región.

Más que una lista de iniciativas, esta agenda recoge proyectos clave para el futuro del departamento, entre ellos el tren de cercanías, el dragado de Buenaventura, la vía Mulaló – Loboguerrero y el acceso a agua potable.

Además, el documento prioriza iniciativas que buscan mejorar la calidad de vida, fortalecer la competitividad y avanzar en el cierre de brechas en el departamento.

Consulte la infografía y el documento completo a continuación:

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Cuando me regresé a Cali hace ya más de 9 años y me vinculé con ProPacífico, la FDI Pacífico en esa época, empecé a trabajar de cerca en temas de educación. En mi carrera profesional hasta ese momento no había tenido relación directa con el tema, ni siquiera en mi paso por el Gobierno Nacional. Obviamente, entendía la importancia y la necesidad de la cobertura y la calidad educativa para el futuro de nuestro país, pero no había entrado en el detalle y la complejidad de la materia.

ProPacífico resurgió con el propósito de impulsar grandes proyectos regionales, especialmente en infraestructura y por eso fue reconocida en sus primeros años, pero muy rápidamente comprendimos que si no trabajábamos en los componentes sociales como la salud, la educación y la inclusión social, sería muy difícil alcanzar el desarrollo.

En el Valle del Cauca muchas fundaciones familiares y empresariales han trabajado por décadas en la educación. Muchas han construido y operado Centros de Desarrollo Infantil (CDI), y/o colegios. También han estado enfocadas en la primera infancia, otras en los temas de mejoramiento de los aprendizajes fundamentales, mientras otras han estado involucradas en habilidades socioemocionales y orientación sociocupacional.

Sin lugar a dudas este trabajo ha tenido resultados importantes. No obstante, muchos tenían la sensación de que el impacto real no era tan claro. El Valle del Cauca y Cali han estado por años en los peores puestos del índice de competitividad regional del Consejo Privado de Competitividad en el pilar de educación. Por esto muy rápidamente supimos que el rol que podríamos jugar como organización era tratar de ser articulador de muchos de estos esfuerzos aislados para logra que de manera conjunta impactaran los indicadores en toda la trayectoria educativa.

Con una de las personas con quien primero hablé de este tema, tanto por su conocimiento -bien reconocido por todos- como por su rol como rector de la Icesi fue con Francisco Piedrahita. De esas charlas con él sin duda aprendí muchísimo, pero aún más importante fue ser testigo de su interés genuino por ser guía y consejero en esta nueva tarea que queríamos emprender: trabajar en la educación de nuestro departamento. Muchas de las cosas que se nos ocurrían o ya se habían hecho o no habían funcionado y otras requerían de alineación entre todos los actores, lo que no fue fácil en un primer momento.

En ese proceso, me acuerdo mucho cuando hacia el 2019 él me llamó porque creía que era necesario que el Valle del Cauca tuviera un observatorio de realidades educativas, me acuerdo de que me dijo que hablábamos mucho de educación, pero que teníamos poca información. Hoy, gracias a él, contamos con el ORE. Después llegó la pandemia y los indicadores en educación empeoraron, lo cual hizo que el reto fuera aún mayor.

Hacia el 2021, Francisco me dijo que era fundamental enfocarnos en la calidad de la formación de los futuros maestros y por eso desde ProPacífico becamos a seis jóvenes para que estudiaran programas que tuvieran ese énfasis en Icesi: tres en Licenciatura en Lenguas Extranjeras con énfasis en inglés; una en Licenciatura en Ciencias Naturales; una en Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana y una en Licenciatura en Artes. Me acuerdo también, cuando hablamos ya por fuera de la rectoría de las cifras de cobertura neta y de calidad, y de sus preocupaciones por la jornada única (que aún no está implementada en su totalidad ni en Cali ni en el Valle del Cauca).

Hace un año el Consejo Directivo de ProPacífico le pidió que nos acompañara en esta instancia como uno de los miembros externos. Para fortuna nuestra aceptó y tuvimos el privilegio de contar con su sabiduría y su impulso siempre por la educación en este frente.

Tengo muy presente la alegría con la que llegaba a cada Consejo, sencillo, con los mejores aportes y consejos, siempre entusiasta. Recuerdo cómo se alegró a comienzos de este año cuando presentamos nuestra nueva planeación estratégica al Consejo Directivo y les contamos cómo habíamos decidido que la educación fuera un eje de trabajo independiente y no fuera solo un componente del eje social, por su importancia fundamental en el desarrollo. Como equipo de trabajo teníamos mucha ilusión de construir junto a él esta nueva etapa.

Tristemente ya no contaremos con sus consejos, experiencia y sabiduría, sin embargo, tenemos claro que el mejor homenaje que desde ProPacífico le podemos hacer es seguir trabajando por la educación de nuestro departamento. Hoy con una mejor capacidad de articulación entre los diferentes actores y ojalá con el convencimiento generalizado que si no trabajamos para que todos nuestros niños estén en el colegio y tengan la mejor calidad educativa no tendremos un mejor futuro.

Tomado de elpais.com.co

El futuro de un territorio, ciudad o país, sin duda, está en su gente. Y es que somos las personas las que tenemos la capacidad de innovar, crear y transformar realidades. No es casualidad que cuando se habla de productividad y competitividad siempre se haga referencia al talento humano, a la importancia de su formación y calidad. Precisamente, la historia nos demuestra que son las invenciones de hombres y mujeres las que nos han permitido avanzar con descubrimientos e innovaciones que en su momento eran inimaginables, la agricultura, las revoluciones industriales y hoy en día la inteligencia artificial son testimonios de ello.

En los últimos 100 años la humanidad ha tenido más avances tecnológicos y científicos que los que se podían dar en milenios, y eso se debe en gran parte a que la educación dejó de ser un privilegio para convertirse en una necesidad.

Por esto es tan importante que pensemos que la educación, además de ser un derecho fundamental, es la única forma que tenemos para hacer de Colombia un mejor país para todos, más próspero, más competitivo y más equitativo. Esto último no es un argumento menor, ya que no hay mejor forma de generar equidad que dándole educación de calidad a todos nuestros niños y niñas. Con educación la movilidad social está casi asegurada.

Sin duda, es un completo despropósito que no hablemos más de la situación de la educación en el país, arrancando por la primera infancia. En Colombia solo el 36 % de los niños de 0-5 años reciben algún tipo de atención, y para el Valle del Cauca este porcentaje es del 31 %. Ya en la educación básica y media, la cobertura y la calidad educativa están teniendo una realidad crítica. Mientras en Colombia el 3,7 % de los estudiantes de colegios oficiales desertan, en Cali este porcentaje llega al 6,68 % en los colegios oficiales, cifra que ha ido aumentando progresivamente desde el 2020.

Si hablamos de cobertura, en Colombia llega al 83,5 % de la población en edad de estudiar, mientras que en Cali solo llega al 80,6 %. El panorama tampoco es alentador en calidad educativa, actualmente el puntaje global promedio de pruebas Saber para colegios oficiales de Cali es 251 (SED, 2024) estando tres puntos por debajo del promedio nacional. Estas cifras muestran que debemos establecer una apuesta de país y de ciudad que fomente que nuestros niños quieran estar y permanecer en las aulas de clase y, por lo tanto, que ellos sean el centro y fin último de la educación.

Estas cifras deberían ser razón más que suficiente para que todos en una sola voz peleáramos por esta causa. Sin embargo, es triste ver cómo son pocos los que se dan esta pelea y hacen control político por estos temas. Sin duda, la educación tiene voceros, pero están más enfocados en luchar por los derechos de los maestros que por los de los niños. Y menos, en sentido más amplio, en pensar en los efectos de esta mala educación para el país.

Cuando me encuentro a jóvenes de 18-20 años que no terminaron el colegio y les pregunto la razón, la gran mayoría me contesta que porque no les parecía que la educación les fuera a ayudar en nada ¡Qué tristeza!, pero lo cierto es que la educación de hoy no les ayuda mucho. Sé que algunos podemos tener la sensación de que a los jóvenes de hoy les fallamos y que en parte son una generación perdida. Sin embargo, me queda la esperanza que, si trabajamos juntos por los niños de hoy ellos, los jóvenes del futuro serán los que saquen la cara por sus padres, quienes crecieron en un sistema que no les dio las herramientas para alcanzar su máximo potencial.

Tomado de elpais.com

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