Sin importar su partido o ideología necesitamos un Bloque Parlamentario unido para que trabajemos juntos por los proyectos y prioridades de nuestra región.

Las elecciones del domingo al Congreso sin duda nos demostraron que la sensación de polarización de las últimas semanas no era imaginaria, sino completamente real. Sin embargo, con estos resultados –tanto a nivel nacional como regional- también cobra aún más relevancia el mensaje y la convicción de que las diferencias no pueden ser motivo para no trabajar juntos, sobre todo en lo que tiene que ver con los intereses de nuestro Valle del Cauca. Por esto, el llamado que le debemos hacer a los 9 senadores y 13 representantes a la Cámara elegidos del Valle es claro: sin importar su partido o ideología necesitamos un Bloque Parlamentario unido para que trabajemos juntos por los proyectos y prioridades de nuestra región.

La educación de calidad de nuestros niñas y niños debe ser una prioridad, pero aún más importante es que recuperemos a nuestras niñas y niños que se encuentran fuera del sistema educativo. Después de la pandemia, nuestra tasa de cobertura neta no supera el 80 % y lo que es aún más preocupante es que empeora en el nivel de educación media y con niveles de deserción superiores al promedio nacional. Si no trabajamos decididamente en la educación, no tendremos futuro como región y le seguiremos dejando nuestros niños en bandeja de plata a los grupos armados.

La salud también es y debe ser una preocupación común. Por encima de cualquier discusión ideológica, no se puede perder de vista que el gasto de bolsillo de los hogares creció y que el número de Peticiones Quejas, Reclamos y Sugerencias (PQRS) en el sistema de salud sigue aumentando. En este caso, como en muchos otros, la ideología no nos puede seguir jugando una mala pasada: la salud de los colombianos y sobre todo la de los vallecaucanos, debe ser una prioridad compartida.

Por otro lado, pero igual de importante está la seguridad, que es sin duda un habilitador del desarrollo y es el tema que menos debiera tener ideología. La falta de seguridad nos afecta a todos por igual y sin distinción socioeconómica a empresarios, líderes sociales, a los jóvenes, estudiantes, etc. No podemos perder de vista que la seguridad y las amenazas contra los derechos humanos se ha deteriorado aceleradamente en los últimos años, y que el apoyo y decisión del Gobierno Nacional en este frente es fundamental para enfrentar estos desafíos.

A todo lo anterior se suma obviamente los grandes proyectos de competitividad e infraestructura que el Valle del Cauca necesita sacar adelante: la concesión del Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, la profundización del dragado de Buenaventura, nuestro tren de cercanías, la regasificadora de Buenaventura, la vía Mulaló - Loboguerrero, el acueducto de Buenaventura, el ferrocarril del Pacífico y la PTAR Cañaveralejo.

Todos estos temas exigen que nuestros congresistas se unan para estos propósitos de región, llevando a cabo acciones coordinadas y efectivas para hacerlos realidad. El reto no es menor y por eso hoy más que nunca el Valle del Cauca le hace un llamado al nuevo Bloque de Congresistas, a que entienda que representar a la región implica trabajar juntos por sus prioridades y que, si bien las diferencias políticas son legítimas, no pueden estar por encima de los ciudadanos y del desarrollo del departamento. Desde ProPacífico siempre estaremos listos para ser apoyo técnico y un hilo naranja que conecta para que logremos juntos estas grandes transformaciones, reconociendo que todos tenemos algo que aportar: el sector público en sus diferentes instituciones, el sector privado y la sociedad civil. Al Valle del Cauca y a Colombia no la sacamos adelante estigmatizando al diferente sino trabajando con él.

Tomado de elpais.com.co

El acto de votar, que para muchos puede verse como irrelevante, es la mayor representación del poder ciudadano, si lo usamos bien, evidentemente.

La responsabilidad más importante que tenemos como ciudadanos es votar y es algo que no me cansaré de repetir, pero debo reconocer que la democracia atraviesa una crisis, en buena medida, porque muchos no logran entender los beneficios que tiene el ejercicio democrático ni el papel que cada uno cumple para que funcione. Con frecuencia, las personas que elegimos como mandatarios o representantes son incapaces de resolver los problemas más básicos que tenemos como sociedad, lo que ha llevado a que cada vez más ciudadanos sientan que lo importante no es cómo se elige a quien llega al poder, sino que piensen en cómo responde a lo que ellos y su entorno necesitan.

Podré ser considerada como una romántica, pero sigo creyendo firmemente en el poder de la democracia y en la importancia del voto. Creo en el derecho que tenemos los ciudadanos de elegir a quien ostentará el poder en el Ejecutivo y a quienes nos representarán en el Legislativo. El acto de votar, que para muchos puede verse como irrelevante, es la mayor representación del poder ciudadano, si lo usamos bien, evidentemente.

Sin duda, la democracia debe ser más eficiente y dar respuestas más claras y contundentes a los ciudadanos, pero esto depende en parte de a quién elijamos. Necesitamos ciudadanos informados en su voto, que conozcan las propuestas y la trayectoria de quienes aspiran a los cargos de elección popular, pero también que hagan seguimiento y veeduría a quienes eligen. Esta es la única forma en la que podremos exigir acciones claras o ‘castigar’ a través de las urnas y sin posibilidad de reelección a quienes lo hagan mal.

Por lo anterior, es muy importante informarnos en esta época electoral y, obviamente, salir a votar. En Colombia, normalmente, en la elección en la que más votamos es en la de Presidencia de la República, donde el récord de participación de las últimas décadas fue del 58 % de los colombianos en edad de votar. Esta cifra es realmente muy baja frente a otros países de la región, por lo que una de las primeras tareas que tenemos como ciudadanos, además de informarnos, es salir a votar para que otros no tomen la decisión por nosotros.

Votar este 8 de marzo es muy importante. Son las elecciones para el Congreso de la República, es decir, elegiremos a las personas que nos representarán en el legislativo, que es donde se aprueban las leyes y se toman decisiones que afectan nuestra vida diaria. Como lo comentaba en otra columna, como vallecaucanos debemos elegir a quienes más luchen por nuestros intereses regionales; además, este mismo día se votarán varias consultas interpartidistas, lo cual -aunque es voluntario- es igualmente un ejercicio democrático.

Nuestra responsabilidad no termina con acudir a las urnas el próximo 8 de marzo porque después vendrán las Elecciones Presidenciales el 31 de mayo y, si tenemos segunda vuelta, el 21 de junio. Aquí volverá a ser importante salir a votar por quien ojalá nos una como país, reconociendo que podemos pensar distinto, pero con respeto y dentro de las reglas democráticas, ya que al siguiente día de las elecciones tendremos que seguir trabajando todos, cada uno desde su esquina, por este país que es de todos.

Por lo anterior, mi invitación es a que salgas a votar; recuerda que ¡tu voto tiene poder!

Tomado de elpais.com.co

Decir que todo funciona bien en Colombia es tan errado como decir que no funciona nada. Nuestro país es uno de los más desiguales del mundo, está en el top 10 de los que tienen el índice de Gini más alto. Además, debemos tener en cuenta que una cosa es la realidad de la Colombia de la ruralidad, y otra la de las ciudades. Y ni qué decir de la realidad que viven las zonas más distantes de nuestro país, como el litoral Pacífico, la Amazonía o la alta Guajira. Pero es igualmente cierto que Colombia en los últimos 30 años ha avanzado, a pesar de la pandemia, Colombia hoy es un país de renta media que en 10 años redujo su pobreza multidimensional a menos de la mitad, pasando de 26,5 % en 2012 a 12,9 % en 2022.

Quienes llegan a cargos de elección popular son sin duda personas que dominan el arte de la persuasión y de hacer política. Y obviamente lo hacen impregnados de una ideología. Sin embargo, cuando llegan al poder, sobre todo si son cargos del Ejecutivo, los ciudadanos esperamos que esos políticos dejen atrás las campañas y piensen en colectivo, es decir, que gobiernen pensando en todos, tanto en los que votaron por ellos como en los que no lo hicieron. Adicionalmente, esperamos que lleguen para ser los mejores servidores públicos; honestos, innovadores, eficientes y ejecutivos, en últimas lo que todos los ciudadanos queremos es que estos servidores públicos (presidente, gobernadores o alcaldes) resuelvan los problemas públicos para que todos vivamos mejor.

Necesitamos políticos que sepan que en el momento en el que llegan a sus cargos deben ser y tener un equipo con toda la convicción de ser los mejores servidores públicos. Además, deben entender que atender a unos no puede significar no atender a los demás. Que las ciudades tengan mejores condiciones que las zonas rurales para su desarrollo no significa que estas no necesiten del Gobierno Nacional. Es tan simple como el caso de los padres con varios hijos. Estos deben atender al mayor o más fuerte como al más pequeño o débil, potencializando a cada uno sus fortalezas y reconociendo sus debilidades.

Por esto preocupa los ánimos conflictivos que se oyen en la realidad política actual de nuestro país. Líderes buscando con quién pelar y enemistándose con todos lo que no piensan como ellos. Esta realidad termina afectando las dinámicas que se viven en los territorios, que siguen sin tener soluciones concretas ni reales a sus problemas. Colombia es un país de regiones, por eso es fundamental para sus gobernantes volcarse a visitar zonas históricamente desatendidas. Sin embargo, la visita por sí sola no soluciona nada, el Gobierno Nacional debe trabajar sí o sí con los gobiernos locales para transformar estos territorios. Promesas sin ejecución no sirven de nada, solo victimizan más y profundizan el centralismo. Para esto en lo local también se debe tener los mejores servidores públicos.

Ir a las regiones es muy necesario, pero más importante aún es trabajar de la mano con quienes gobiernan en los territorios y hago énfasis en esto porque los ciudadanos no queremos discursos, queremos acciones. Queremos una economía creciendo, proyectos públicos ejecutándose, queremos programas sociales que solucionen de fondo las desigualdades (sin ser solo asistencialismo), queremos transformación, la que no llegará si tenemos como líderes a políticos que se quedan como políticos y no se transforman para ser los mejores servidores públicos. Es decir, menos polarización, menos peleas, menos ideología y más ejecución que las problemáticas no dan espera.

Tomado de elpais.com.co

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