Desde el inicio de su implementación, la estrategia Hospital Padrino Pacífico liderada por la Fundación Valle del Lili y ProPacífico, ha contribuido significativamente a la reducción de los indicadores de mortalidad y morbilidad materna y perinatal en el Valle del Cauca, convirtiéndose así en referente para otras regiones y latitudes.  

Hoy, la experiencia y los resultados alcanzados a través de Hospital Padrino Pacífico suman un nuevo logro al ser publicada en The Lancet Regional Health - Americas, la edición regional del prestigioso medio científico, que es líder y referencia entre la comunidad médica a nivel global. 

Bajo el título “Hospital padrino: a collaborative strategy model to tackle maternal mortality: a mixed methods study in a middle-income region” (en español “Hospital padrino: un modelo de estrategia colaborativa para abordar la mortalidad materna: un estudio de métodos mixtos en una región de ingresos medios”), el artículo destaca cómo la implementación de la estrategia ha conducido a una reducción significativa de la tasa de mortalidad materna y cómo ha logrado consolidarse como un modelo de innovación en atención local, que puede replicarse en países de ingresos bajos y medios.  

La Dra. María Fernanda Escobar, Directora Médica de la Estrategia Hospital Padrino y Ginecobstetra Intensivista, es coautora de la publicación en la que se detalla el funcionamiento del modelo de asociación hospitalaria colaborativa entre los años 2021 y 2022, ilustrando la manera en la que un hospital de alta complejidad brinda asistencia técnica y clínica a 43 hospitales de media y baja complejidad, mediante estrategias educativas -orientadas a fortalecer el conocimiento y las habilidades de 980 trabajadores de la salud - y la mejora en las condiciones de atención al paciente a través del sistema de telemedicina.  

La estrategia evidencia una mejora en la atención y el manejo de las emergencias obstétricas y perinatales en la red de hospitales apadrinados que, gracias a la iniciativa, tienen estándares de atención compartidos, logrando ejemplificar las inmensas oportunidades que plantea la suma de esfuerzos para mitigar las inequidades en salud.  

En síntesis, esta importante publicación, que proporciona alcance y visibilidad al potencial de la innovación social para abordar los desafíos de la salud materna; reafirma la consolidación de Hospital Padrino como un referente de articulación exitosa y estimula, con evidencia científica, la ejecución de modelos colaborativos que contribuyan a generar resultados de alto impacto sobre la calidad de vida de las poblaciones vulnerables.  

Lea el artículo publicado aquí: The Lancet Regional Health - Americas

Los 8 de marzo nos deben servir para recordar y agradecer a todas esas mujeres que a través de sus luchas abrieron el camino para que hoy muchas de nosotras tengamos derechos y un espacio ganado en distintos frentes que, aunque damos por sentado, hace algunas décadas eran inimaginables para nosotras como ejercer derechos políticos, estudiar, tener derecho sobre nuestros hijos, entre otros muchos temas.

El camino ha sido largo y tortuoso y aunque se ha avanzado en varios aspectos, es importante reconocer lo que hace falta. Primero, no podemos perder de vista que hoy, en 2024, muchas mujeres en el mundo no tienen este camino ganado y segundo, pero no menos importante, reconocer que el camino en términos de equidad es largo y tiene varias aristas.

En teoría, hoy no se discute que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y responsabilidades. Sin embargo, seguimos viendo brechas importantes en términos de cargos directivos en las organizaciones públicas y privadas, además de que el porcentaje de mujeres en juntas directivas no es el que debería. Algunas de las razones que explican por qué aún tenemos estas brechas son claras: aun la mayoría de las mujeres son responsables del cuidado y todavía culturalmente hay muchas creencias limitantes sobre el rol que tienen hombres y mujeres en la sociedad.

Las mujeres son, en muchos casos, las únicas responsables del cuidado de niños, adultos mayores y del hogar (desde que son niñas). Seguimos criando niños que consideran que lavar los platos, ir al mercado o cuidar a sus hermanitos es solo responsabilidad de sus hermanas o mamás. Según el Dane, las mujeres dedicaron en promedio 7 horas y 46 minutos al día en actividades de trabajo no remunerado y los hombres 3 horas y 6 minutos. Por esto, las niñas y después las mujeres se quedan atrás en espacios de proyección profesional, ya que están ocupadas en un trabajo no pago, sin contar la discriminación que todavía existe y sin tener en cuenta la narrativa (respetable si es una decisión consciente) de que las mujeres debemos quedarnos en la casa siendo mamás y que la posibilidad de trabajar y ser mamás es imposible.

Esta situación es menos grave para mujeres que, como yo, tenemos el privilegio de tener una red de apoyo fuerte, que empieza por un esposo que decidió cambiar estos paradigmas; que tengo la capacidad monetaria de contratar personas que me apoyen en el cuidado de mis hijas y el hogar, que tengo una familia que siempre está y ha estado ahí para mí. Pero, ¿qué pasa con las mujeres que por condiciones sociales, que no dependen de ellas, están en una situación de desventaja?

Para que entendamos la gravedad del contexto, la pobreza en el Valle del Cauca se concentra en mujeres, jóvenes, afrodescendientes. Para el 2022, la pobreza en las mujeres fue de 29% mientras que en los hombres fue de 27,1%. A nivel nacional, si una mujer es afro y jefe de hogar la pobreza alcanza un 50,9%. Esto se explica justamente porque para estas mujeres la discusión no es ni siquiera si le pagan igual o no que a los hombres, su lucha es si logran conseguir un trabajo formal para sostener a sus hijos y familias.

Las mujeres tenemos muchas luchas en adelante. Sin embargo, es necesario sobre todo luchar por aquellas mujeres que viven en condiciones de vulnerabilidad y que como sociedad les debemos no solo equidad de género, sino equidad para ellas y sus hijos. Esta será la única forma que avanzaremos hacia una sociedad más justa.

Tomado de elpais.com.co

En este 2024 hemos visto a los mandatarios entrantes y sus equipos muy activos liderando reuniones y actividades que buscan poner en práctica varias de sus promesas de campaña y de sus planes de gobierno. Sin embargo, para que estas se puedan materializar, los mandatarios deben avanzar en la construcción y aprobación de sus planes de desarrollo.

Este instrumento tiene la capacidad de transformar el territorio y la vida de sus habitantes. No solo porque les permite a los mandatarios organizar sus objetivos y plantear sus metas (ojalá de resultado y no de medio) durante su gobierno, sino porque plasma las necesidades más apremiantes a atender. También las estrategias para incidir en la formulación de políticas públicas que garanticen el bienestar de la población y algo no menos importante, es que con base en las estrategias de los planes de desarrollo se organiza la ejecución del presupuesto de cada territorio.

Si bien la construcción de los planes de desarrollo está a cargo de los alcaldes y gobernadores y su aprobación depende de los concejos y las asambleas, este proceso que implica un diálogo multiactor nos debe importar a todos. La participación ciudadana, como proceso de construcción social, nos ha mostrado que si se realiza de manera consciente y juiciosa tiene la fuerza para incidir en la toma de decisiones de los gobernantes.

En Cali, por ejemplo, en el año 2023 lideramos, junto a otros actores del sector privado y la academia, la iniciativa de participación ciudadana Cali para Mí, que reunió la voz de más de 25 mil caleños y caleñas. Este ejercicio logró, en consenso, la priorización de 20 proyectos, programas e iniciativas importantes para la construcción de una Agenda de Desarrollo Territorial que busque la transformación de la ciudad en el mediano y largo plazo. Esperamos que este ejercicio sea un insumo valioso para la formulación del Plan de Desarrollo Distrital, debido a que recoge las necesidades priorizadas por la ciudadanía.

Sin embargo, hacer que esto pase no debe quedar exclusivamente bajo la discrecionalidad de los mandatarios. Como ciudadanos y participantes de Cali Para Mí es nuestra responsabilidad hacer parte de las distintas fases de construcción y seguimiento de estos instrumentos. Estos planes están conformados por tres componentes: el diagnóstico, en el que se identifican los retos y potencialidades; el estratégico, en el que se plantea la visión, ejes estratégicos, programas y proyectos; y el plan de inversiones de mediano y corto plazo.

Durante todo el mes de febrero los entes territoriales convocarán a la ciudadanía para la construcción de los planes de desarrollo, para ello se están activando en cada municipio mesas de trabajo para escuchar lo que tenemos por decir. Es fundamental estar en estos espacios, opinar, proponer, pensar, dialogar, poner en perspectiva de nuestros gobernantes lo que debe pasar en estos 4 años. Después de todo, no hay una alcaldesa o alcalde que pueda tener un buen gobierno haciendo el trabajo solo.

Recordemos que para cumplir con nuestros deberes cívicos y contribuir a la transformación de nuestra región no es suficiente votar. La ciudadanía se ejerce con el voto, pero sobre todo con la participación activa en los asuntos públicos. Les invito a estar atentos y participar los próximos meses en la construcción de los planes de desarrollo y posteriormente ser los primeros veedores de su cumplimiento.

Tomado de elpaís.com.co

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