El Pacífico colombiano enfrenta desafíos significativos en materia de salud materna y neonatal.  En Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño la situación es desafiante. Con más de 78 mil nacimientos en 2022, que representan el 14% del total nacional, la falta de acceso a una atención médica de calidad ha contribuido a tasas alarmantes de mortalidad materna y neonatal. En 2022, se reportaron 47 casos de mortalidad materna temprana y 1,318 casos de mortalidad perinatal y neonatal tardía en la región, evidenciando una grave problemática de salud pública.

Estos desafíos no solo afectan la salud de las madres y los recién nacidos, sino que también tienen profundas consecuencias socioeconómicas. La pérdida de ingresos familiares, la disminución en la productividad y el detrimento del patrimonio familiar son algunas de las secuelas que estas tragedias dejan a su paso. La situación se agrava aún más en las comunidades rurales y remotas, donde las barreras para acceder a atención médica oportuna durante el embarazo y el parto son más pronunciadas.

Ante este panorama, surge la necesidad de implementar mecanismos innovadores de financiación que permitan abordar estos problemas de manera efectiva y sostenible. Es aquí donde los Bonos de Impacto Social (BIS) se presentan como una solución viable y prometedora pues son instrumentos financieros diseñados para atraer inversiones privadas en proyectos que precisamente buscan generar un impacto social positivo, al tiempo que ofrecen un retorno financiero basado en el éxito de las intervenciones.

En este caso, la implementación de un bono dirigido a reducir la mortalidad materna y neonatal en el Pacífico colombiano tiene el potencial de cambiar vidas.  Es con este propósito que la Fundación Valle del Lili, ProPacífico y SilverBack adelantan en el país la estructuración de este bono que busca movilizar $13,300 millones durante tres años para mejorar la atención en salud en la región.

Con un enfoque integral, este BIS involucra la capacitación de 9,500 trabajadores de la salud, la implementación de telesalud para emergencias neonatales y la mejora en la adherencia a estrategias hospitalarias. Además, beneficiará directamente a 10,000 pacientes y sus familias, así como a 235 instituciones de salud. La clave de este modelo es el pago por resultados: el retorno de la inversión está condicionado a la consecución de metas específicas, como la reducción de la letalidad materna y la mejora en la atención oportuna de emergencias.

La implementación de este bono en la región Pacífico aborda una necesidad urgente, y establece un precedente para futuros proyectos de financiación innovadora en Colombia dado que, al canalizar recursos hacia intervenciones basadas en evidencia y orientadas a resultados, los Bonos de Impacto Social pueden acelerar significativamente el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, particularmente en áreas críticas como la salud materna y neonatal.

En un país en el que las inequidades en salud son una realidad persistente, los BIS representan una herramienta poderosa para cerrar brechas y promover un desarrollo más equitativo. La esperanza es que este primer bono en el Pacífico colombiano sea solo el comienzo de una ola de innovación financiera que transforme la manera en que abordamos los desafíos más apremiantes de nuestra sociedad.


Autor: Daniel Echeverri, director del Proyecto de Salud de ProPacífico.
Tomado de El País.

El próximo 24 de noviembre los ciudadanos de Cali, Palmira, Jamundí, Candelaria, Dagua, Puerto Tejada y Villa Rica decidirán si estos municipios serán parte del Área Metropolitana del Suroccidente de Colombia - AMSO. Para muchos este será un paso desconocido, pero importante para una región que cada día se comporta más como un área metropolitana compuesta por municipios que interactúan constantemente y que deben integrarse de manera ordenada. Esta integración busca enfrentar grandes retos que resultan difíciles de gestionar de manera desarticulada entre los municipios.

Y es que todos los días vemos hechos metropolitanos o fenómenos de índole social, económico, ambiental o territorial que impactan dos o más municipios. El primero y el más evidente es el de la movilidad. Según la última encuesta de movilidad de 2015, son alrededor de 222 mil viajes diarios desde y hacia Cali y 198 mil viajes regionales. Es decir, son muchas personas que viajan todos los días de Palmira a Cali o de Jamundí a Yumbo o de Candelaria a Cali y así sucesivamente.

Sin duda, la autoridad regional de transporte, ya creada, ayuda a plantear soluciones a la movilidad intermunicipal; sin embargo, no se puede dejar de reconocer que todos estos asuntos relacionados con la movilidad tienen una relación directa con la ausencia de planificación y coordinación a escala metropolitana. Por ejemplo, Jamundí y Candelaria se ha convertido -sin mucha planeación- en ciudades dormitorio, lo que les ha generado tensiones importantes en varios aspectos como el aumento de la congestión vehicular y de los siniestros viales, contaminación por gases de efecto invernadero, falta de accesibilidad a equipamientos de educación, salud, entre otros.

Así mismo, tenemos los asuntos ambientales, acabamos de pasar la COP16 y con este evento nos comprometimos con la protección de varios ecosistemas que superan los límites municipales: la recuperación de la cuenca alta del río Cauca, la protección de Los Farallones de Cali, la reducción de emisiones y la gestión del riesgo asociado a inundaciones.

Otro frente importante es el de la seguridad. Todos los días los grupos delincuenciales y las grandes estructuras criminales se tecnifican. Para nadie es un secreto que lo que sucede en el norte del Cauca tiene repercusión directa en Jamundí, Cali, Palmira, Dagua y hasta Buenaventura. Por esto es necesario tener un órgano supramunicipal que permita una articulación más clara y efectiva entre los municipios y con el Gobierno Nacional.

Con todo lo anterior, se podría decir que lo que contiene el área metropolitana es bueno y que no habría oposición al proceso. Sin embargo, son muchos los mitos que existen, por lo que varias entidades y personas se oponen a esta constitución. Uno de esos mitos es que Cali absorberá a los otros municipios. Falso, los otros municipios mantienen su autonomía, representatividad política y recaudo de recursos propios. Además, tendrán un puesto en la junta de la AMSO y, seguramente, se verán beneficiados por proyectos metropolitanos que involucren su municipio, dado que se podrán hacer obras supramunicipales.

También se dice que debido al AMSO habrá un aumento en el impuesto predial. Falso, el aumento de los tributos se hará teniendo en cuenta las actualizaciones catastrales que son potestad exclusiva de cada municipio. Y así me podría quedar, narrando mitos y desmintiéndolos, pero quiero resaltar que aquí lo clave es que nos informemos y que salgamos a votar. Esta no es una figura extraña en Colombia, existen varias áreas metropolitanas en el país y todas son casos de éxito.

Finalmente, debo decir que es una lástima que Yumbo no esté en esta área metropolitana, pero esperamos que sus mandatarios y ciudadanos se convenzan y se unan en el futuro.

Tomado de elpais.com

La semana pasada nos encontramos en un foro para seguir hablando de la movilidad de Cali. Esta vez nos concentramos en si era viable o no la integración del MÍO con el transporte colectivo y las gualas, teniendo el servicio al usuario como prioridad. Fue un espacio de mucho aprendizaje, en el que estuvieron los actores más relevantes del sistema y oímos percepciones de los ciudadanos a través de la iniciativa Cali para Mí.

Fueron varias conclusiones las que nos quedaron. La primera es que debemos seguir hablando, ya no solo en auditorios en el centro de la ciudad sino también en espacios comunitarios de la ladera o del distrito. Si queremos poner al usuario en el centro de la conversación, debemos ir a escucharlo directamente.

La segunda es que la gran mayoría de los actores del sistema SÍ quieren la integración, ya que reconocen los beneficios para el usuario. Es decir, que la dicotomía entre el colectivo y el MÍO ya no debe existir y que sí pueden trabajar juntos por un sistema en el que todos quepan. También nos quedó claro que hay tareas pendientes como la chatarrización, que será fundamental para continuar con este proceso, sobre todo pensando en los propietarios de los buses.

Así mismo, concluimos que tener un sistema público de transporte eficiente no solo beneficia a los usuarios del sistema, sino a toda la ciudad porque disminuye la congestión y la accidentalidad, y precisamente por eso es fundamental que todos acatemos las normas de tránsito, respetemos los carriles exclusivos y hagamos frente común para que el civismo sea nuestra bandera. Además, quedó claro que los ilegales o piratas no deben tener cabida y que la administración tiene una obligación de combatirlos.

Este diálogo también nos permitió corroborar que la integración traerá beneficios al usuario porque reducirá costos y tiempos de transporte. Por ejemplo, con los mismos $2.900 una mamá de Siloé podrá tomar una guala y seguir su trayecto en el MÍO hasta su destino final sin tener que montarse en piratas. La integración también le traerá al usuario más comodidad porque en este proceso habrá reposición de los buses del colectivo y las gualas por vehículos más cómodos, seguros y amigables con el medio ambiente.

Los tiempos de espera y trayectos también mejorarán, cada modo se especializará en sus fortalezas y hará que, aunque se necesite transbordos, todo fluya más rápido. Con esta integración también lograremos una de las cosas más anheladas por los usuarios que es que el transporte los deje más cerca a su destino. En los próximos meses se implementará un piloto que nos asegurará que el modelo si funciona y como caleños debemos estar atentos a los resultados y subirnos al bus del trabajo en equipo por este objetivo común que debe ser de todos.

Otro paso importante para que esto avance será que la Alcaldía pueda tener los recursos para la renovación de flota del MÍO, con lo cual la flota será pública, lo que se traducirá en una mayor sostenibilidad del sistema. Por esto es fundamental que los concejales ahora que discutirán el empréstito se sumen a esta conversación, donde el ciudadano debe ser el centro de todo

Finalmente, para los que se preguntan cómo entra el tren de cercanías en este esquema la respuesta es que será fundamental, una alternativa que ayudará a generar una oferta sostenible, atractiva y segura, empezando por el primer tramo entre Jamundí y Cali, ya con avances importantes como la confirmación de la cofinanciación por parte del Ministerio de Transporte que se dio ayer en la tarde. Mi invitación es a que sigamos generando acciones concretas para construir la movilidad de calidad y sostenible que nos merecemos.

Tomado de elpais.com

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