Se acerca el fin de año y de alguna manera todos empezamos a pensar y hacer balances de lo que hicimos en distintos frentes. Para ProPacífico el 2025 fue un periodo de muchos logros, aunque tuvimos algunas decepciones. En lo positivo, celebramos los 10 años de nuestro resurgir y ratificamos que, gracias al trabajo colaborativo que hemos logrado en la región, somos ese hilo naranja que impulsa el desarrollo.

Este año también seguimos consolidando a Compromiso Valle como un vehículo de impacto colectivo que demuestra que puede haber unión en la diversidad y que cuando accionamos conjuntamente se pueden lograr grandes transformaciones en la región. Ya son más de 77 mil participantes, 737 empresas aportantes y más de 4277 empleos inclusivos generados. Hoy somos referente nacional e internacional para otras personas y organizaciones que quieren replicar nuestro modelo.

De la misma manera, celebramos el primer año de Compromiso Territorio, una iniciativa que, inspirada en Compromiso Valle, tiene como propósito unir fuerzas por el desarrollo sustentable del Norte del Cauca y Sur del Valle y que ya tiene resultados palpables como los 31 programas y metodologías activados en diez municipios, más de 7500 participantes y más de 13 mil millones de pesos movilizados por el sector privado para transformar vidas.

En este 2025 también logramos algo que me llena de orgullo: el inicio del primer proyecto deportivo a través del mecanismo de obras por impuestos en Buenaventura, que también es el primer proyecto del Ministerio del Deporte en obras por impuestos a nivel nacional, gracias a dos empresas vallecaucanas que decidieron sumarse para que esta iniciativa, que beneficiará a miles de personas, sea realidad.

En materia de infraestructura, este año como región también se lograron avances en las vías 5G. La Nueva Malla Vial del Valle llegó a una ejecución de más del 44 %, el corredor a Buga - Buenaventura a más del 14,58 % de avance y la doble calzada Santander de Quilichao - Popayán llegó a una ejecución del 45 %

Otro avance importante fue la firma del Acuerdo por la Educación del Valle del Cauca, en el que representantes del sector público, privado, académico y social nos comprometimos a trabajar de manera articulada para mejorar en este frente, que sin duda es uno de los mayores retos que tenemos.

Entre lo que decepciona, está la No firma del convenio de cofinanciación del Tren de Cercanías por parte del Gobierno Nacional. También que el proyecto del dragado de profundización de Buenaventura aún no cierre la estructuración ni tenga garantizados los recursos y que la nueva concesión del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón no inicie el proceso de selección del nuevo concesionario.

La seguridad es un reto regional que se agudiza y, tristemente, no vemos que el Gobierno Nacional esté tomando las decisiones que la región necesita; además, su articulación con las autoridades regionales es deficiente. Los gobiernos locales no cuentan con los recursos ni la capacidad para hacer frente a una amenaza tan grande como la actual; por eso, con impotencia vemos el avance de los grupos armados en nuestras ciudades y campos, encarnados en actos lamentables como los ocurridos este martes en Cali y Buenos Aires.

Sin importar estos retos, los vallecaucanos debemos seguir trabajando juntos sin banderas políticas, defendiendo nuestro territorio y mandando el mensaje que aquí sí están pasando cosas, que los retos nos deben hacer más fuertes y que es a través del trabajo colaborativo y construyendo desde la diferencia que podremos seguir avanzando.

Tomado de elpais.com

Cada vez es más recurrente ver a los mandatarios más enfocados en sí mismos, en sus egos, sus políticas y sus ideologías y menos centrados en buscar soluciones para los más necesitados o pensando en el bien común. En lo personal, es absolutamente frustrante, soy una convencida de que quienes llegan al poder deben ser personas dedicadas y comprometidas con servir, siempre pensando en los ciudadanos, ¡en todos!, y no solo en los que votaron por ellos. Tristemente, tanto en Colombia como en otras partes del mundo, vemos más mandatarios que llegan al poder para imponer agendas personalistas y más preocupados por las redes sociales que por hacer que las cosas pasen y por mejorar la vida de la gente.

Ahora que entramos en etapa electoral y que todo el mundo se vende como salvador, esto solo nos debe hacer reflexionar. Colombia necesita mandatarios que fomenten la unión, que recojan y sobre todo que ejecuten. Transformar realidades es complejo, mucho más difícil que redactar un mensaje en X, por lo que se requieren planes concretos, sin revanchismos y más enfocados en las necesidades reales de todos los colombianos.

Como ciudadanos, no podemos olvidar que tenemos el mayor poder y una gigante responsabilidad: el del voto. A veces pasamos por alto que los buenos y malos gobernantes que hemos tenido —y que tendremos— llegaron allí gracias a nuestras decisiones. Por eso debemos escuchar propuestas con atención, pero también con un sano escepticismo. Las elecciones son un momento para soñar, con cambiar realidades, pero también para pensar con cabeza fría, exigir propuestas realizables y demandar que los gobiernos fortalezcan los proyectos de mediano y largo plazo. La lucha contra el continuismo como simple bandera electoral es riesgosa: todo gobierno tiene cosas por corregir, pero también iniciativas que vale la pena mantener, especialmente aquellas que requieren más de cuatro años para dar frutos.

Además del poder del voto, tenemos la potestad y el deber de hacer veeduría ciudadana en todo momento y sobre cualquier tema. Sé que suena idealista, pero es verdad. Tenemos la posibilidad de cambiar nuestras realidades, sobre todo si decidimos no seguir haciendo lo mismo y esperando que las cosas cambien.

En la época electoral, los políticos (o sus asesores de campaña) normalmente intentan avivar pasiones extremas para hacer que los ciudadanos votemos conforme a esas pasiones, pero la vida y el día a día no se definen de esta manera. Por esto, para no terminar en malas manos, debemos al menos intentar hacer más preguntas, cuestionar, analizar. No todo en lo público es como parece en los discursos, por eso como ciudadanos debemos ser más críticos y no tragar entero.

Me niego a pensar que la única solución sea votar por personas que todos los días nos ponen en bandos opuestos, que nos niegan la posibilidad de construir entre diversos y que, sobre todo, nos niegan la posibilidad de transformar realidades. Aunque me tilden de ilusa, seguiré mandando este mensaje, porque he visto de primera mano el poder de la construcción colectiva, el poder de la real sociedad civil, la que está compuesta por empresarios, líderes sociales y fundacionales que al final somos todos ciudadanos que creemos en nuestro país y que queremos lo mejor para todos.

Posdata. Aún no puedo creer que el Gobierno Nacional no le haya firmado el acuerdo de cofinanciación del Tren de Cercanías a nuestra región. Ninguna de las ‘razones’ son válidas. Ni las de la supuesta corrupción, ni las del proyecto en prefactibilidad que nos darán a cambio. Este proyecto está listo, había pasado todas las etapas técnicas, todo lo que se debía hacer en materia de gobernanza y de veeduría se podría hacer y ya que es posible y necesario. Los vallecaucanos seguiremos trabajando por este sueño que no es de unos mandatarios sino de todos los vallecaucanos. ¡Sí al tren!

Tomado de elpais.com

Me siento inmensamente orgullosa de mi Valle del Cauca, amo esta tierra y aunque me fui de aquí a mis 18 años a estudiar a Bogotá, siempre la llevé cerca de mi corazón. Los años que pasé fuera de Cali no fueron los mejores para mi ciudad y mi Departamento, lo digo porque era muy común oír que Cali estaba fea, que habíamos caído en el espiral de los malos gobiernos y la corrupción. Además, la narrativa de vallecaucano come vallecaucano era la regla en varias esferas locales y nacionales.

Cuando volví en el año 2017 me dio mucha alegría sentir que las cosas se sentían diferentes. Tanto en lo público como en lo privado se veían nuevos liderazgos, convencidos de que debíamos cambiar la narrativa y volver a trabajar juntos. Debo reconocer que desde ese momento hasta hoy no todo ha sido color de rosa. Incluso, vivimos una pandemia y un estallido social que nos obligaron a repensarnos y a trabajar más unidos. Tristemente, algunos sectores políticos aún no logran poner las discusiones políticas a un lado cuando se trata de reconocer que algunas cosas salen bien o cuando debemos unirnos por los intereses regionales. Esto definitivamente no implica que se deba dejar de hacer control político, pero algunas veces se siente que el dicho vallecaucano come vallecaucano sigue vigente.

Nadie desconoce que en Cali aún hay muchas cosas que se deben mejorar y muchos pueden considerar que la presente administración tiene aún deudas importantes. Sin embargo, no por eso se puede dejar de reconocer y celebrar hechos positivos que se dan en esta ciudad y que en lo personal me llenan de orgullo, como el concierto de Shakira y la reciente edición de la Feria Internacional del Libro de Cali que terminó este fin de semana, para solo dar unos ejemplos.

Con respecto al concierto de Shakira puedo decir, sin temor a equivocarme, que Cali no había tenido un concierto de ese nivel, no solo por la madurez artística de la barranquillera sino por el nivel de la producción del espectáculo, que no tuvo nada que envidiarles a los espectáculos de talla internacional. Así mismo, en materia económica, tuvimos 100 % de ocupación hotelera, 3000 empleos generados y más de 20 millones de dólares en beneficios para nuestra ciudad, según cifras oficiales.

Por su parte la Fil Cali 2025 llenó el Bulevar del Río de una verdadera fiesta literaria durante once días. Según datos de la organización a esta cita, que tuvo como país homenajeado a Colombia, asistieron más de 480 mil personas, es decir más de 43 mil personas por día, aproximadamente. Los que pudimos recorrer la feria tuvimos un espacio en el que como caleños nos encontramos con la excusa de la lectura y las buenas historias. Tuvimos escritores de la talla de Mario Mendoza, Ángela Becerra y Manolo Bellón, por mencionar solo algunos.

Para Compromiso Valle fue la oportunidad de presentar su libro ‘Construir desde la diferencia: así lo hicieron empresarios, líderes sociales y fundaciones en el Valle del Cauca’ y que más caleños conocieran, de la voz de algunas de las personas que lo han hecho posible, cómo hemos venido construyendo desde la diferencia desde hace más de cuatro años. También para que uno de nuestros líderes, Andrés González, presentara su libro ‘Prisioneros de esperanza’, que narra su historia de vida que es realmente inspiradora.

Cali y el Valle del Cauca siguen demostrando que somos un espacio de encuentro para la diversidad de perspectivas. Estos dos eventos no son acontecimientos aislados en Cali, son la muestra de que un cambio más profundo está ocurriendo y puede seguir ocurriendo si trabajamos juntos para alcanzarlo. No podemos comprar discursos de división y debemos trabajar por construir desde la diferencia estando de acuerdo en lo fundamental.

Posdata. Ojalá y a pesar de las voces locales en contra de nuestro tren de cercanías esta semana se cierre con la aprobación de la cofinanciación de este proyecto. Difícil imaginar una mejor señal para el porvenir.

Tomado de elpais.com

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