Fortalecer las capacidades locales y el trabajo colectivo sin egos será vital, porque para reconstruir necesitamos voluntades sin límites.

Desde el comienzo de este gobierno fue claro el mensaje del presidente De La Espriella de que su gobierno les daría toda la relevancia a las regiones y que gobernaría con y desde ellas. Sin duda, el terremoto del pasado 10 de agosto convirtió ese propósito en un enorme desafío para el país.

El terremoto cambió la historia de este gobierno y la de nuestro país, no solo por su magnitud, siendo el más fuerte de los últimos tiempos, sino porque afectó con más fuerza a buena parte del suroccidente colombiano, dejando graves afectaciones en Chocó, Caldas, Risaralda, Quindío y el Valle del Cauca. Transcurrido más de un mes desde la tragedia, algo es claro: hubo regiones muy devastadas, pero en medio de esa tragedia y emergencia han sido esas mismas regiones las que han presentado algunas de las soluciones más innovadoras, surgidas de su gente, sus empresarios, sus mandatarios locales, del trabajo colectivo y evidentemente del apoyo decidido, desde el primer momento, del Gobierno luego de escasos días de su posesión.

Los retos tras el terremoto apenas empiezan, y aunque la solidaridad ha sido inmensa, aún falta lo más difícil. Las soluciones tendrán que estar encaminadas a reconstruir más que edificios. Reconstruir no puede significar simplemente volver a lo que teníamos antes del 10 de agosto. Será importante volcarse al territorio, a las comunidades y construir con ellos, con su gente, aprovechando el conocimiento y las capacidades que ya existen en las regiones. También será vital reconocer que cada región es diferente, no solo porque las afectaciones fueron distintas, sino porque cada territorio tiene oportunidades y retos particulares. Fortalecer las capacidades locales y el trabajo colectivo sin egos será vital, porque para reconstruir necesitamos voluntades sin límites, sin afán de protagonismo.

"Las PRO estamos listas como red para continuar siendo bisagra que dinamiza y articula esfuerzos de distintos sectores en este reto común."

En este sentido, es sumamente importante reconocer el compromiso decidido de los empresarios de nuestro país, quienes desde el primer momento de la emergencia no han dejado de sumar, no solo con recursos, sino también con conocimientos, capacidades, técnicas, logística y talento humano. Y cómo no resaltar esos liderazgos territoriales que no se han dejado meter en discusiones políticas y que han estado listos para aportar todo su potencial. Aquí no ha importado de dónde venimos, simplemente ha estado presente más que nunca la voluntad de trabajar JUNTOS.

Este terremoto nos ha dado la oportunidad, a pesar de las dificultades y el dolor, de trabajar de la mano sin pensar en diferencias y distancias. En el Valle del Cauca esa capacidad de colaboración no es nueva: experiencias como Compromiso Valle nos han demostrado lo que podemos lograr cuando empresarios, fundaciones, comunidades y otros actores trabajan por un propósito común. Ahora el desafío es mantener esa capacidad cuando termine la emergencia. Hoy más que nunca tenemos la obligación de trabajar unidos para reconstruir colegios, hospitales, viviendas y vidas.

La RedPRO, desde el primer momento, ha tenido claro que quiere ser una aliada estratégica del desarrollo de Colombia desde las regiones, sobre todo ahora cuando es tan necesaria esa mirada desde los territorios para la reconstrucción. Las PRO estamos listas como red para continuar siendo bisagra que dinamiza y articula esfuerzos de distintos sectores en este reto común. Porque si hay algo que ha mostrado esta tragedia es que la reconstrucción de las regiones solo será posible si lo hacemos con ellas y desde ellas.

Tomado de eltiempo.com

Uno de los efectos más graves que tuvo el terremoto del 10 de agosto es sin duda la afectación a la educación y su infraestructura. En Cali, de 338 sedes educativas, 102 requieren algún tipo de atención y de ellas, 8 presentan requerimientos de obras de gran envergadura. En el Valle del Cauca, de las 1043 sedes educativas 230 están en estado crítico. En Buenaventura, se identifican 31 sedes en colapso parcial y 6 en colapso total. Al final, estos datos son niños que hoy no están yendo a su colegio y tristemente, en los casos que es posible, han tenido que volver a la virtualidad, una metodología que desde la pandemia comprobamos no funciona para nuestros niñas y niños.

Debemos tener claro que garantizar la continuidad educativa debe ser una prioridad de la reconstrucción, sobre todo si tenemos en cuenta que la educación es el vehículo mediante el cual nuestros niños y niñas, adolescentes y jóvenes no solo acceden a este derecho fundamental, sino también a estrategias complementarias de protección, alimentación escolar, cuidado y acompañamiento. Por ello, el retorno a las aulas debe garantizar condiciones de seguridad, protección, acogida y bienestar.

Sin duda el regreso a la escuela es fundamental y urgente, pero más allá del hecho físico de retorno a las aulas, es necesario generar espacios de contención emocional, reconstrucción de vínculos y participación comunitaria, entendiendo la educación como un eje para la recuperación no solo individual sino colectiva.

En el marco de esta necesidad emergente, la Agenda Regional y la Apuesta Departamental por la Educación adquieren un rol estratégico para movilizar esfuerzos colectivos. La reconstrucción debe articularse con las apuestas que ya existen en el territorio y evitar la creación de iniciativas aisladas o desconectadas entre sí. Las cinco líneas estratégicas de trabajo: competencias básicas, habilidades socioemocionales, profesores preparados y motivados, educación inicial y pertinencia educativa, deben dialogar con el propósito de la reconstrucción. Estas apuestas deben contribuir de manera articulada a garantizar la presencialidad y una educación de calidad para todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

En Cali, gracias a la mesa de articulación público-privada, más de 13 fundaciones privadas han apadrinado a más de 46 instituciones educativas de Cali, movilizando capacidades y recursos alrededor de la recuperación de las comunidades educativas. De manera complementaria, a través de El Mejor Lugar para CreSER, se viene apadrinando a más de 23 municipios del Valle del Cauca con acompañamiento psicosocial dirigido a más de 5200 niños y niñas, lo que representa una oportunidad para construir una respuesta regional que garantice integralidad, articulación y pertinencia territorial frente a los desafíos de la reconstrucción.

El Plan Decenal de Educación que venimos construyendo en Cali, con el liderazgo de la Secretaría de Educación Municipal, cobra una relevancia aún mayor en este contexto, al constituirse como la oportunidad para trazar una hoja de ruta clara sobre el futuro de la educación durante los próximos diez años. La emergencia debe incorporarse como un elemento que permita repensar las prioridades, capacidades y condiciones necesarias para garantizar una educación resiliente y de calidad. El diagnóstico participativo de este plan decenal será fundamental para orientar esta visión de futuro. Escuchar a las comunidades educativas permitirá comprender no solo las afectaciones actuales, sino también identificar problemáticas estructurales, prioridades territoriales, ejes de trabajo, aspiraciones y la visión de educación que los diferentes actores proyectan para Cali y el Valle del Cauca.

Estamos viviendo un momento crítico que exige actuar con sentido de urgencia, pero también con visión de futuro. La reconstrucción de las instituciones educativas no puede limitarse a reparar lo que se perdió en términos de infraestructura únicamente. Debe ser una oportunidad para reconstruir con propósito: fortalecer el tejido social, recuperar la confianza, garantizar el retorno seguro y acogedor a las aulas y movilizar una gran alianza territorial que permita potenciar la educación que queremos para Cali y el Valle del Cauca. Porque reconstruir una escuela es también reconstruir oportunidades, trayectorias de vida y el futuro de una región.

Los próximos 22 y 24 de septiembre convocamos a toda la comunidad educativa ampliada del Distrito para construir, en el marco del Plan Decenal, la hoja de ruta de la educación que soñamos. Porque reconstruir va más allá de levantar paredes: significa volver a tejer confianza, esperanza y comunidad, haciendo de la educación el motor de las grandes transformaciones de nuestra región.

Tomada de elpais.com

Hoy, una vez más, el empresariado del Valle del Cauca aporta de manera concreta y decidida para hacer frente a una crisis...

Después del terremoto del 10 de agosto no solo tenemos por delante la tarea titánica de reconstruir los edificios, casas, hospitales, negocios, colegios y demás estructuras físicas que se cayeron o se vieron afectadas. También debemos mantener este espíritu de unión y solidaridad que hemos vivido y experimentado en este momento para seguir encontrándonos y trabajando en equipo. Tristemente algunos han querido usar esta tragedia para seguir incentivando los discursos de odio, sin embargo, lo único claro es que los caleños, los vallecaucanos y los colombianos nos hemos unido para rodear a las víctimas y apoyar a los damnificados. Aquí, en medio de la tristeza, hemos estado y aquí seguiremos.

Un experto me decía que esta reconstrucción requiere de ingeniería social y desde ese momento tengo claro que esta es una oportunidad muy importante para nuestra Cali, nuestro Valle del Cauca y para las demás regiones afectadas. Aquí se necesita apoyo psicosocial, apoyo a las pequeñas y medianas empresas y emprendimientos, fortalecimiento de los liderazgos sociales y del tejido social y, obviamente, la puesta a punto de escuelas y hospitales, además de la construcción de vivienda nueva. Una mirada multisectorial y zonal es la salida.

Las empresas del Valle del Cauca junto a otras que tienen operaciones en nuestro departamento no solo han apoyado esta emergencia desde el primer momento, sino que quieren ser parte de la fase de reconstrucción. Quieren construir hoy para fortalecer nuestro mañana común. Hoy una vez más el empresariado del Valle del Cauca aporta de manera concreta y decidida para hacer frente a una crisis como ya lo hicieron en la pandemia o en el 2021 cuando decidieron ser parte de la solución tras el estallido social, a través de Compromiso Valle.

El camino recorrido de unión en nuestra región no es menor, el tejido social construido entre líderes y empresarios hasta hoy ha sido fundamental para el trabajo adelantado y el apoyo que se ha brindado hasta ahora en la emergencia, pero sin lugar a dudas será aún más fundamental para las siguientes fases. Ver a nuestros líderes sociales como muchos otros jóvenes activos en los puntos de rescate fue espectacular. Muchos dando comida a los rescatistas y voluntarios, o incluso apoyando labores de rescate. En ese momento ahí no había divisiones ni diferencias, sino un propósito colectivo de salvar vidas y ayudar a los que más lo necesitaban. Las diferencias no desaparecerán, pero sin duda, una vez más demostramos que la unión en la diversidad es posible.

Así mismo, es necesario reconocer el enorme trabajo del alcalde de Cali, los otros alcaldes y la gobernadora para el caso de nuestro departamento. Su liderazgo estos primeros días fue fundamental y junto al Gobierno Nacional lograron dar respuesta rápida a una tragedia de esta magnitud. Así mismo serán fundamentales para esta etapa de reconstrucción. El liderazgo y visión del sector público nos dará norte en distintos frentes, empezando por la construcción del Plan de Acción Específico y la creación del Fondo Milagro. Aquí debemos seguir caminando juntos: sector público, privado y comunitario para reconstruir nuestro Valle del Cauca con mucho propósito.

PD. Frente a las obras que se harán con los recursos gestionados por los empresarios vallecaucanos, es importante señalar que serán completamente ejecutados en articulación con el Fondo Milagro y los entes territoriales.

Tomado de elpais.com

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