En esta época electoral, a nuestra región vienen muchos candidatos a la Presidencia. También arrancan las campañas de muchos representantes a la Cámara y senadores que quieren reelegirse o los que por primera vez aspiran a ser parte del Legislativo. Esta coyuntura nos obliga a revisar cómo le ha ido a la región en los últimos cuatro años, ya que debemos incidir en que los que quieren llegar al Ejecutivo o al Legislativo con votos en nuestra región se comprometan con las grandes apuestas de nuestro territorio.
En términos de la asignación presupuestal de la Nación, en los últimos ocho años reportados (corte 2024), al Valle del Cauca se le han apropiado cerca de $ 31 billones$ , cifra considerablemente inferior a la de Antioquia (47 billones) y Bogotá, con $ 57 billones.
Si bien el número de habitantes tiene cierta influencia en los montos asignados, en sectores como transporte, que no dependen de estos parámetros poblacionales, al Valle se le asignaron para el mismo periodo $ 4,1 billones, mientras que Antioquia recibió una asignación de $ 13,7 billones. Precisamente, las gestiones que se han realizado desde la región para proyectos como el de la doble calzada Buga – Buenaventura han contribuido al aumento del presupuesto regionalizado para el Valle del Cauca. Las vigencias futuras comenzaron a girarse el año pasado por un valor de $ 395.900 millones, lo que contribuye a reducir la brecha frente a Antioquia y Bogotá. Lo claro es que, revisando los presupuestos nacionales, al Valle del Cauca se le ha aumentado el presupuesto, a precios constantes, el 31 % en los últimos cinco años.
Este ejemplo nos demuestra que hemos avanzado en términos de incidencia regional, pero nos deja claro que aún tenemos un camino largo por recorrer en otros frentes de infraestructura de transporte y movilidad urbana. También, que debemos exigir mayor apoyo nacional en asuntos como la PTAR Cañaveralejo y el sistema de acueducto de Buenaventura, además de proyectos estratégicos de energía y de infraestructura educativa, solo para mencionar algunos.
Para entrar en detalle y haciendo un balance de los grandes proyectos de infraestructura, debo decir que tenemos logros, pero también frustraciones. Para empezar con lo bueno, el Valle del Cauca tiene dos proyectos 5G en construcción: la Nueva malla vial del Valle, con ejecución del 47 %, y el corredor Buga-Buenaventura, que ya mencionaba, con un avance del 18 %. Estos proyectos tienen retos como todos los de infraestructura, pero se han estado ejecutando y ya empezamos a ver las obras. Desde el punto de vista regional, tenemos la Santander de Quilichao-Popayán, que está en un 46 % de avance, pero que ha sido seriamente afectada por los temas de seguridad.
En cuanto a las frustraciones, sin duda la lista la encabeza el Tren de Cercanías, proyecto al que el actual Gobierno Nacional le negó los recursos de cofinanciación, por lo que la primera tarea de la bancada de congresistas del Valle y del Presidente electo es asegurar el aval técnico y los recursos por el 70 % del valor total del proyecto. Así mismo, es clave la cofinanciación de flota eléctrica para el MIO, tal cual como lo hicieron con Bogotá para el Transmilenio antes de finalizar la Ley de Garantías.
En cuanto a la vía Mulaló - Loboguerrero, es inconcebible que en cuatro años no se haya logrado acordar las condiciones para el inicio de su construcción. También que no se haya logrado finalizar la estructuración integral del dragado de Buenaventura ni asegurar los recursos para iniciar las obras de profundización del canal, vital para el comercio de Colombia con el mundo.
También está la nueva concesión para la modernización del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón que no se adjudicó y que hoy nos tiene con la Aerocivil como operadora del aeropuerto, haciéndonos perder competitividad y recursos importantes para Palmira.
Este es solo el resumen de los temas de infraestructura, pero los asuntos relevantes pasan también por temas sociales tan importantes como la educación de calidad que requiere nuestra región y la mejora de la salud que tan afectada se ha visto en los últimos años. Así mismo, está todo lo relacionado con la seguridad que se viene deteriorando exponencialmente en todo el suroccidente. El llamado es claro: pidamos con una sola voz que nuestras prioridades sean tenidas en cuenta y convertidas en realidad. No hablemos de deudas, pero sí exijamos lo que necesitamos.
Tomado de elpais.com
Se acerca el fin de año y de alguna manera todos empezamos a pensar y hacer balances de lo que hicimos en distintos frentes. Para ProPacífico el 2025 fue un periodo de muchos logros, aunque tuvimos algunas decepciones. En lo positivo, celebramos los 10 años de nuestro resurgir y ratificamos que, gracias al trabajo colaborativo que hemos logrado en la región, somos ese hilo naranja que impulsa el desarrollo.
Este año también seguimos consolidando a Compromiso Valle como un vehículo de impacto colectivo que demuestra que puede haber unión en la diversidad y que cuando accionamos conjuntamente se pueden lograr grandes transformaciones en la región. Ya son más de 77 mil participantes, 737 empresas aportantes y más de 4277 empleos inclusivos generados. Hoy somos referente nacional e internacional para otras personas y organizaciones que quieren replicar nuestro modelo.
De la misma manera, celebramos el primer año de Compromiso Territorio, una iniciativa que, inspirada en Compromiso Valle, tiene como propósito unir fuerzas por el desarrollo sustentable del Norte del Cauca y Sur del Valle y que ya tiene resultados palpables como los 31 programas y metodologías activados en diez municipios, más de 7500 participantes y más de 13 mil millones de pesos movilizados por el sector privado para transformar vidas.
En este 2025 también logramos algo que me llena de orgullo: el inicio del primer proyecto deportivo a través del mecanismo de obras por impuestos en Buenaventura, que también es el primer proyecto del Ministerio del Deporte en obras por impuestos a nivel nacional, gracias a dos empresas vallecaucanas que decidieron sumarse para que esta iniciativa, que beneficiará a miles de personas, sea realidad.
En materia de infraestructura, este año como región también se lograron avances en las vías 5G. La Nueva Malla Vial del Valle llegó a una ejecución de más del 44 %, el corredor a Buga - Buenaventura a más del 14,58 % de avance y la doble calzada Santander de Quilichao - Popayán llegó a una ejecución del 45 %
Otro avance importante fue la firma del Acuerdo por la Educación del Valle del Cauca, en el que representantes del sector público, privado, académico y social nos comprometimos a trabajar de manera articulada para mejorar en este frente, que sin duda es uno de los mayores retos que tenemos.
Entre lo que decepciona, está la No firma del convenio de cofinanciación del Tren de Cercanías por parte del Gobierno Nacional. También que el proyecto del dragado de profundización de Buenaventura aún no cierre la estructuración ni tenga garantizados los recursos y que la nueva concesión del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón no inicie el proceso de selección del nuevo concesionario.
La seguridad es un reto regional que se agudiza y, tristemente, no vemos que el Gobierno Nacional esté tomando las decisiones que la región necesita; además, su articulación con las autoridades regionales es deficiente. Los gobiernos locales no cuentan con los recursos ni la capacidad para hacer frente a una amenaza tan grande como la actual; por eso, con impotencia vemos el avance de los grupos armados en nuestras ciudades y campos, encarnados en actos lamentables como los ocurridos este martes en Cali y Buenos Aires.
Sin importar estos retos, los vallecaucanos debemos seguir trabajando juntos sin banderas políticas, defendiendo nuestro territorio y mandando el mensaje que aquí sí están pasando cosas, que los retos nos deben hacer más fuertes y que es a través del trabajo colaborativo y construyendo desde la diferencia que podremos seguir avanzando.
Tomado de elpais.com
ProPacífico conmemora diez años de su renacer y de consolidarse como un actor clave en el impulso de proyectos e iniciativas de alto impacto para la transformación de Cali, el Valle del Cauca y la región Pacífico. En esta década la entidad ha promovido las alianzas entre actores del sector privado, público, comunitario y académico para materializar iniciativas estratégicas con resultados concretos en lo ambiental, en infraestructura, salud, educación, inclusión social y planeación territorial.
Su renacimiento se dio el año 2015 cuando un grupo de empresarios, conscientes de que el desarrollo no podía depender exclusivamente del Estado y de que el sector privado debía tener un papel relevante en el avance de la región, decidió reactivar la Fundación para el Desarrollo Integral del Valle del Cauca, FDI. Esta entidad, creada en 1969 bajo estos mismos principios, estuvo inactiva desde la década de los noventa, pero tenía un significativo precedente: había alcanzado grandes logros para el desarrollo del Valle del Cauca.
Hace ya 10 años, siendo ProPacífico y ampliando su alcance a toda la región, ha impulsado una agenda de mediano y largo plazo que contribuye a que la continuidad de los proyectos estratégicos trascienda los ciclos de gobierno local y nacional.
“Unir capacidades, visiones y recursos permite que nuestra región logre lo que de manera aislada sería imposible. Nuestro rol ha sido ser ese hilo naranja que conecta actores del sector público, privado, académico y comunitario para transformar el territorio. Cada alianza ha buscado que los proyectos de mayor relevancia para Cali, el Valle del Cauca y la región Pacífico se materialicen con un impacto tangible en las comunidades, abriendo oportunidades, fortaleciendo el tejido social y demostrando que el desarrollo es posible cuando trabajamos unidos”.
María Isabel Ulloa, directora ejecutiva de ProPacífico.