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mayo 2, 2021

Comunicado del sector empresarial del Valle del Cauca: un paso atrás para la reactivación regional

  • Los cuatro días de cese de actividades productivas e interrupción de las cadenas de suministro ponen en riesgo el abastecimiento de bienes de primera necesidad del suroccidente del país, así como la prestación de servicios básicos.
  • 57 plantas industriales representativas de la región, responsables de los insumos y productos finales del abastecimiento no sólo del Valle sino de Colombia, han tenido que detener su operación. El 70% de las pequeñas y medianas empresas formales del departamento han tenido que cesar o hacer intermitentes sus actividades.
  • Esto se suma a las pérdidas materiales causadas por los actos violentos en contra de bienes y servicios públicos y privados como oficinas, buses, estaciones, almacenes y amoblamiento urbano, así como el efecto sobre los miles de ciudadanos que han visto truncada la posibilidad de salir a trabajar, acceder a servicios de salud como la vacunación, o desplazarse a sus hogares por la ausencia de servicio de transporte, la vandalización del mismo, o el miedo a ser atacados.
  • Ya se comienza a reportar escasez de productos de primera necesidad en varios municipios del departamento, al igual que la interrupción de la llegada de oxígeno a clínicas de su capital. De 2.400 toneladas de basura al día que produce Cali, desde el primer día de protestas hasta hoy, sólo se han evacuado 500. Hay casi 10.000 acumuladas.
  • La situación socioeconómica de las familias y los negocios de la región se encuentra en un punto crítico luego de más de un año de pandemia y no aguanta más restricciones ni afectaciones sobre su empleo y bienestar.
  • Lo ocurrido en los días recientes implicará un recrudecimiento en la situación ya crítica de muchas familias y empresas, y un retroceso lamentable para una región que está esforzándose por reactivarse frente a la crisis del COVID-19.

Cali, 2 de mayo de 2021. Un año de pandemia, de medidas temporales de confinamiento y cierres prolongados, ha tenido un devastador efecto sobre la actividad económica y el tejido social de la región. Según el DANE, en 2020 en el Valle, casi 518 mil personas ingresaron a la pobreza, incluyendo a 376 mil en el área metropolitana de Cali. Incluidas en estas cifras están 365 mil personas que cayeron en la miseria en el departamento. En el primer trimestre del año, la cifra de desempleo en la ciudad fue del 18,7%, superando por más de cuatro puntos porcentuales a la del país.

En ese complejo contexto vivimos un paro nacional. En Cali y el Valle del Cauca, miles de personas se han manifestado pacíficamente. Sin embargo, el país ha sido testigo de las múltiples acciones vandálicas que han afectado seriamente los bienes públicos y privados. Dichas acciones deben ser rechazadas de manera contundente y unificada por todos los estamentos de la sociedad, incluido el sector empresarial, el cual ya se ha manifestado con decisión al respecto.

Estos actos violentos solo consiguen acentuar y recrudecer la difícil situación por la que atraviesan los hogares de la región y su economía, y dificultar aún más su reactivación. Los cuatro días de cese de actividades productivas e interrupción de las cadenas de suministro ponen en riesgo el abastecimiento de bienes de primera necesidad del suroccidente del país, así como la prestación de servicios básicos; y ya hay evidencias para advertirlo.

Los subsectores de lácteos, pollo, huevos, cerdo, pastas, harina, aceites y azúcar, entre otros, sufren afectaciones importantes. En el Valle del Cauca hay 28 plantas manufactureras y 25 bodegas relacionados con estos subsectores de las cadenas alimenticias, que se encuentran cerradas. De estas cadenas depende, a su vez, el sustento de miles de pequeños comerciantes y proveedores.

Tras cuatro días de bloqueos, un total de 57 plantas industriales representativas de la región, responsables de los insumos y productos finales del abastecimiento no sólo del Valle sino de Colombia, han tenido que detener su operación. Además, el 70% de las pequeñas y medianas empresas formales del departamento han tenido que cesar sus actividades o abrir de manera intermitente. Según el DANE, son precisamente éstas las que generan el 78% del empleo local.

En el sector avícola, hay 45 millones de huevos y 5.000 toneladas de pollo represadas. Además, de los 37 millones de aves que se crían en la región, 30 están riesgo de muerte por no tener acceso a concentrados. Esto es particularmente grave, si se tiene en cuenta que el Valle del Cauca produce el 30% del huevo y el 20% del pollo a nivel nacional. En el sector porcícola, en el que el Valle es también un importante productor, se pierden diariamente 520 toneladas de carne y hay 1,2 millones de animales en riesgo.

En la producción láctea, que requiere ordeño, enfriamiento y procesamiento diario, en solo tres de las empresas reportadas a la fecha, hay represados cerca de 500 mil litros de leche. Para evitar su pérdida total, es fundamental lograr el transito desde Nariño y Cauca hacia las plantas del Valle y el resto del país.

En el sector agroindustrial de la caña, se han dejado de producir 16 mil toneladas de azúcar, 882 mil de etanol y casi 4,5 millones de kilovatios/hora de energía, debido al cese de actividades de 12 de los 13 ingenios. En materia de turismo ya han sido suspendidas rutas aéreas desde y hacia la ciudad y el 85% de las reservas hoteleras programadas para los días de paro se cancelaron.

Respecto al sector de la construcción, se estiman disminuciones en ventas de $13.000 millones por día, y se han dejado de producir cerca de 4.000 toneladas de acero y 3.000 de cemento, siendo estos insumos estratégicos para un momento clave de la reactivación económica.

La prolongación del paro también está afectando el transporte y la libre movilidad de las personas. El tráfico en las carreteras que conectan el Valle con el centro del país y Buenaventura presentó una disminución del 75,6%. A raíz de esto, 5 municipios del departamento, incluyendo Buenaventura, están sin suministro de gas natural. El suministro de gasolina y diésel también está comprometido por bloqueos que afectan la estación de Ecopetrol en Yumbo.

De estos sectores dependen directa e indirectamente, cientos de miles de empleos, el sustento de decenas de miles de hogares y el abastecimiento de bienes de primera necesidad de más de 4,6 millones de vallecaucanos. La afectación no es solo para la región, pues compromete el funcionamiento de las cadenas de suministro desde ésta y desde el exterior, lo cual impacta directamente otras zonas del país.

Ya se comienza a reportar escasez de productos de primera necesidad en varios municipios del departamento, al igual que la interrupción de la llegada de oxígeno a clínicas de su capital. Además de un total 2.400 toneladas de basura al día que se producen en Cali, desde el primer día de protestas hasta hoy, sólo se han evacuado 500 y hay casi 10.000 acumuladas. Esto, y la posible muerte de millones de animales, podrían desatar una grave crisis sanitaria, adicional a la que ya vivimos por el COVID-19.

Las mencionadas son algunas de las gravísimas afectaciones que están recibiendo Cali, el Valle del Cauca y el suroccidente por cuenta de la perpetuación de los bloqueos y actos violentos. Esto, sin cuantificar las pérdidas materiales causadas a bienes y servicios públicos y privados como oficinas, buses, estaciones, almacenes y amoblamiento urbano, así como el efecto sobre los miles de ciudadanos que han visto truncada la posibilidad de salir a trabajar, acceder a servicios de salud tan importantes en la actual coyuntura como la vacunación, o desplazarse a sus hogares por la ausencia de servicio de transporte, la vandalización del mismo, o el miedo a ser atacados.

La situación socioeconómica de las familias y los negocios de la región se encuentra en un punto crítico luego de más de un año de pandemia y no aguanta más restricciones ni afectaciones sobre su empleo y bienestar. Lo ocurrido en los días recientes implicará un recrudecimiento en la situación ya crítica de muchas familias y empresas, y un retroceso lamentable para una región que está esforzándose por reactivarse frente a la crisis del COVID-19.

El sector empresarial del Valle del Cauca hace un llamado urgente al país, a la ciudadanía, al Gobierno Nacional y autoridades locales para tomar las medidas necesarias, orientadas a salir de esta compleja situación, garantizar la seguridad de los ciudadanos y el abastecimiento de los hogares.

Respetuosos de la Constitución y la Ley, respaldamos al Gobierno Nacional y autoridades regionales en las decisiones que permitan salir de la situación, a la cual nos enfrenamos por cuenta de los actos de algunos grupos violentos, empeñados en desestabilizar la región y perjudicar el bienestar de sus ciudadanos.

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