El 2026 es un año electoral, y aunque es razonable que las elecciones a la Presidencia tengan más atención, es necesario que todos entendamos la importancia de votar por quienes nos representarán en el Congreso de la República. Una institución que no solo es relevante porque es donde se estudian y crean las normas de nuestro país, sino porque además hace control político al Ejecutivo y representa la voz de los colombianos y las necesidades de las regiones dentro de las instituciones del Estado. Por esto las elecciones que tendremos en marzo son fundamentales.

Sin duda, el Congreso de la República no es la institución más reputada de nuestro país y muchas veces algunos de quienes lo conforman son más reconocidos por los escándalos de corrupción que por el rol para el que fueron elegidos, pero a pesar de esto y teniendo en cuenta el rol constitucional de esta institución, todos debemos votar a conciencia para tener a los mejores en este órgano vital para nuestro Estado.

La estructura del Estado en nuestro país no es caprichosa, tiene sentido para evitar el control y concentración de poder en unos pocos. Tener contrapesos es necesario, es decir, tener instituciones que puedan controlarse entre sí nos ayuda con ese propósito. En Colombia, el Congreso hace las normas, construyendo ese marco institucional que le permite al Ejecutivo implementar y ejecutar las políticas públicas. Pero más allá de esto, la importancia sustancial que tiene el Congreso de la República es que representa a los ciudadanos en la estructura del Estado. Por eso las quejas que se puedan tener del Congreso no deben estar relacionadas con su función como institución, sino con el actuar de aquellas personas que a lo largo de la historia no han hecho lo que les corresponde. Aclarando que en muchos casos han pagado justos por pecadores.

Una parte importante del papel del Congreso, en especial de la Cámara de Representantes, es el de – como su nombre lo indica- representar los intereses de las regiones, sobre todo en un país tan centralista como el nuestro. Por esto, el rol del Bloque de Congresistas del Valle es fundamental. El Valle del Cauca necesita congresistas que representen nuestros intereses y que luchen por los grandes proyectos que requiere la región y cuando hablo de grandes proyectos no me refiero solo a los de infraestructura, aunque no se entiende cómo representantes y senadores de nuestra región no apoyaron proyectos estratégicos para los vallecaucanos en este frente en la historia reciente.

Las diferencias políticas, temas personales y la divergencia de opiniones deben abordarse en otros escenarios y no en un espacio en el que históricamente hemos logrado sumar fuerzas hacia metas de región sin importar los colores políticos. Lo triste es que lo que no llega al Valle del Cauca se va para otras regiones del país que sí logran llegar a los mínimos consensos para hacer los llamados colectivos a los diferentes gobiernos nacionales y llevar obras y proyectos importantes para el bienestar de los habitantes de sus regiones.

En nuestro caso, grandes logros comunes como la concesión de la Buga - Buenaventura y la Malla vial del Valle, así como los recursos para la estructuración de la factibilidad del Tren de Cercanías, deben ser ejemplo para seguir luchando por esos objetivos comunes. Seguramente muchas otras cosas deben sumarse, pero lo que no es admisible es quitar proyectos tan importantes como la construcción de nuestro tren, solo para dar un ejemplo.

Por esto mi invitación es a que salgamos a votar el 8 de marzo, porque Colombia necesita a los mejores representantes en el Congreso, pero como vallecaucanos también salgamos convencidos de que es fundamental que tengamos la mejor representación en el Congreso. Unos vallecaucanos que no peleen cuando se hable de los intereses de nuestra región y que sepan trabajar juntos por el bien común.

Tomado de elpais.com

Se acerca el fin de año y de alguna manera todos empezamos a pensar y hacer balances de lo que hicimos en distintos frentes. Para ProPacífico el 2025 fue un periodo de muchos logros, aunque tuvimos algunas decepciones. En lo positivo, celebramos los 10 años de nuestro resurgir y ratificamos que, gracias al trabajo colaborativo que hemos logrado en la región, somos ese hilo naranja que impulsa el desarrollo.

Este año también seguimos consolidando a Compromiso Valle como un vehículo de impacto colectivo que demuestra que puede haber unión en la diversidad y que cuando accionamos conjuntamente se pueden lograr grandes transformaciones en la región. Ya son más de 77 mil participantes, 737 empresas aportantes y más de 4277 empleos inclusivos generados. Hoy somos referente nacional e internacional para otras personas y organizaciones que quieren replicar nuestro modelo.

De la misma manera, celebramos el primer año de Compromiso Territorio, una iniciativa que, inspirada en Compromiso Valle, tiene como propósito unir fuerzas por el desarrollo sustentable del Norte del Cauca y Sur del Valle y que ya tiene resultados palpables como los 31 programas y metodologías activados en diez municipios, más de 7500 participantes y más de 13 mil millones de pesos movilizados por el sector privado para transformar vidas.

En este 2025 también logramos algo que me llena de orgullo: el inicio del primer proyecto deportivo a través del mecanismo de obras por impuestos en Buenaventura, que también es el primer proyecto del Ministerio del Deporte en obras por impuestos a nivel nacional, gracias a dos empresas vallecaucanas que decidieron sumarse para que esta iniciativa, que beneficiará a miles de personas, sea realidad.

En materia de infraestructura, este año como región también se lograron avances en las vías 5G. La Nueva Malla Vial del Valle llegó a una ejecución de más del 44 %, el corredor a Buga - Buenaventura a más del 14,58 % de avance y la doble calzada Santander de Quilichao - Popayán llegó a una ejecución del 45 %

Otro avance importante fue la firma del Acuerdo por la Educación del Valle del Cauca, en el que representantes del sector público, privado, académico y social nos comprometimos a trabajar de manera articulada para mejorar en este frente, que sin duda es uno de los mayores retos que tenemos.

Entre lo que decepciona, está la No firma del convenio de cofinanciación del Tren de Cercanías por parte del Gobierno Nacional. También que el proyecto del dragado de profundización de Buenaventura aún no cierre la estructuración ni tenga garantizados los recursos y que la nueva concesión del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón no inicie el proceso de selección del nuevo concesionario.

La seguridad es un reto regional que se agudiza y, tristemente, no vemos que el Gobierno Nacional esté tomando las decisiones que la región necesita; además, su articulación con las autoridades regionales es deficiente. Los gobiernos locales no cuentan con los recursos ni la capacidad para hacer frente a una amenaza tan grande como la actual; por eso, con impotencia vemos el avance de los grupos armados en nuestras ciudades y campos, encarnados en actos lamentables como los ocurridos este martes en Cali y Buenos Aires.

Sin importar estos retos, los vallecaucanos debemos seguir trabajando juntos sin banderas políticas, defendiendo nuestro territorio y mandando el mensaje que aquí sí están pasando cosas, que los retos nos deben hacer más fuertes y que es a través del trabajo colaborativo y construyendo desde la diferencia que podremos seguir avanzando.

Tomado de elpais.com

Tener energía eléctrica, gas y combustibles líquidos, es decir, energía en sentido amplio, es fundamental para realizar actividades cotidianas como cocinar, transportarnos, fabricar productos, estudiar, iluminar espacios y entretenernos, entre otros usos. Sin duda, las cosas que podemos hacer gracias a la energía son muchas.

En Colombia, como resultado de las reformas que se hicieron a partir de la crisis energética de los 90, el sistema eléctrico ha logrado consolidar un abastecimiento y suministro confiable en casi todo el territorio nacional, con una cobertura cercana al 99 %. En términos de gas natural, el avance ha sido también significativo en el país, a pesar de que su masificación es reciente, hoy 36 millones de colombianos dependemos del servicio de gas natural.

A primera vista, el panorama no pinta mal. Sin embargo, la discusión de la transición energética y los falsos dilemas entre el bien común y los intereses particulares de algunas comunidades – sin dejar de lado la lucha política e ideológica por las tarifas eléctricas- nos han puesto en una situación compleja en materia energética como país y región.

Para el Valle del Cauca, el Cauca y todo el suroccidente el panorama no es mejor. La región, a pesar de ser una gran consumidora de energía eléctrica, especialmente por la importante participación de las industrias de alimentos, bebidas, productos químicos, papel e imprenta, no es un gran generador. Solo generamos la mitad de la energía que consumimos, lo que no sería un problema si el sistema de transmisión no tuviera retos en el futuro cercano y los proyectos nuevos de generación estuviesen entrando en operación en los plazos estimados, pero no es el caso.

Por otro lado, con el gas natural la situación tampoco es favorable, aun cuando solo el Valle del Cauca cuenta con 1.2 millones de personas con acceso al gas natural, siendo el quinto consumidor de gas natural del país y el segundo de gas industrial y gas natural vehicular. A pesar de estas cifras, el suroccidente no tiene yacimientos de gas cercanos y nuestra única fuente de suministro proviene del gasoducto Yumbo – Mariquita, que ya tuvo una falla en el 2023 y que en un escenario como el actual, con escasez en la oferta de gas, nos pone en una situación vulnerable en términos de confiabilidad y competitividad, debido a los altos precios.

En los últimos años, hemos hablado de manera parcializada de la importancia de la entrada de algunos proyectos que nos darán confiabilidad energética, todos ellos importantes. Sin embargo, debemos abordar la discusión sobre nuestro futuro energético desde una perspectiva regional y más ordenada. Esto implica precisar nuestras apuestas productivas y sociales para así definir la energía que necesitaremos para habilitar estas apuestas comunes.

En ese sentido, ProPacífico y el Centro de Estudios Regionales en Energía, junto a varios de los actores más significativos de la región hemos venido trabajando en un estudio que nos permitirá conocer cuál es ese portafolio de iniciativas estratégicas, regulaciones y proyectos que desde la región debemos impulsar para garantizar nuestro abastecimiento y confiabilidad energética a precios competitivos.

Este es y será un documento vivo que seguiremos construyendo entre todos. Por eso quiero invitarlos al foro ‘Energía: Palanca Para el Desarrollo’ que vamos a tener el próximo 10 de diciembre en el Hotel Intercontinental de Cali desde las 8:00 a.m. La energía debe ser un asunto de todos, ya que con ella no solo somos más competitivos, sino que tenemos mejor calidad de vida para los ciudadanos.

Tomado de elpais.com

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