Los problemas o situaciones complejas, sobre todo aquellas que parecen enquistadas casi sin solución, nos exigen incomodarnos y nos obligan a innovar para resolverlos. Muchas veces nos acostumbramos tanto a una situación que las respuestas a discusiones internas y externas son ‘eso ya lo intenté’, ‘no va a funcionar’, ‘esto es diferente a todo lo demás’.

Precisamente a esa sensación nos enfrentamos un grupo de personas y organizaciones que decidimos desde hace varios meses plantearnos cómo podíamos contribuir con innovación social y trabajo colectivo a la transformación sustentable de varios municipios del norte del Cauca y del sur del Valle del Cauca. Decidimos no quedarnos en las dificultades ni en que todo ya se había hecho y reconocimos que con unión y trabajo colaborativo podíamos aportar soluciones a las situaciones complejas de este territorio.

Los problemas o situaciones complejas, sobre todo aquellas que parecen enquistadas casi sin solución, nos exigen incomodarnos y nos obligan a innovar para resolverlos. Muchas veces nos acostumbramos tanto a una situación que las respuestas a discusiones internas y externas son ‘eso ya lo intenté’, ‘no va a funcionar’, ‘esto es diferente a todo lo demás’.

Precisamente a esa sensación nos enfrentamos un grupo de personas y organizaciones que decidimos desde hace varios meses plantearnos cómo podíamos contribuir con innovación social y trabajo colectivo a la transformación sustentable de varios municipios del norte del Cauca y del sur del Valle del Cauca. Decidimos no quedarnos en las dificultades ni en que todo ya se había hecho y reconocimos que con unión y trabajo colaborativo podíamos aportar soluciones a las situaciones complejas de este territorio.

Aquí no hay ingenuidades y sabemos que para la solución definitiva de muchas de estas realidades se requiere la intervención del Estado, por ejemplo, sin ir muy lejos la que se debe dar en materia de seguridad. Sin embargo, creemos que el simple hecho de decidirnos a seguir adelantando acciones en el territorio, ahora unidos y multiplicadas, puede generar la diferencia en el impacto deseado.

Como sociedad nos cuesta trabajar colectivamente y es algo que todos los días compruebo. Tener propósitos comunes no es fácil y mucho menos materializarlos, pero precisamente ahí radica la importancia de pensar fuera de la caja, sin egoísmos y construyendo desde lo que nos une y desde lo que nos diferencia, especialmente en territorios tan complejos como el norte del Cauca que en 2023 reportó una tasa de homicidios de 101,8, cifra que es el doble de la de Cali y cuatro veces la tasa nacional. Así mismo, con un contexto de deserción escolar, donde la media es de 5,6%, cifra también superior al dato nacional, que es de 3,8%.

Estas cifras nos muestran que la realidad es una y nos exige dejar los fundamentalismos y enfocarnos en acciones y resultados concretos, que se pueden dar más efectivamente si trabajamos juntos: los empresarios unidos, sin importar si vienen del sector agroindustrial o del industrial o sin son del Valle o del Cauca. También las fundaciones empresariales poniendo -sin egos- sus conocimientos y programas al servicio de este propósito superior; y por supuesto las comunidades étnicas y organizaciones con sus diferencias y reclamaciones (ilegítimas y otras legítimas), buscando un camino común que al final dé como resultado calidad de vida a los habitantes de esta zona del país tan golpeada.

Con mucha humildad seguiremos en este camino, convocando a muchos más actores para que se sumen y se convenzan de que con logros pequeños alcanzaremos objetivos muy grandes. Ya tenemos experiencias que nos permiten tener esperanza de que sí podemos transformar realidades desde la innovación social y el trabajo colectivo, hagámoslo posible para el sur del Valle y el Norte del Cauca con esta alianza que se viene gestado y que pronto empezará a tener resultados.

Tomado de elpais.com

Aunque el Gobierno anunció el pasado 20 de julio que volvería a radicar la reforma a la salud, lo cierto es que con o sin reforma el sistema de salud colombiano no es el mismo y nunca volverá a serlo. Como ya lo he dicho en esta columna, los problemas del sistema no arrancaron en los últimos años, pero lo que sí es cierto es que de facto y por las decisiones del actual gobierno hoy estamos ad-portas de una crisis en el sistema que tristemente no solo afectará la calidad y el acceso a los servicios de salud, sino que muy probablemente cobrará la vida de miles de colombianos.

Recientemente han sido más frecuentes los anuncios públicos de IPS de mediana y alta complejidad, como el Club Noel para solo poner un ejemplo, que anuncian el cierre de algunos servicios o el cierre total de la institución. Las razones que dan es que la ADRES y las EPS, buena parte de ellas intervenidas por la Superintendencia de Salud, no están pagando a tiempo y cuando lo hacen pagan entre el 60 % y el 80 % del costo del servicio prestado. Esto sumado a que muchos de los hospitales ya tenían altas sumas de dineros en facturas no pagadas antes de las intervenciones, lo que ya hacía bastante compleja su situación de caja.

La veracidad de estas razones solo la tienen las instituciones y la Supersalud. Sin embargo, lo cierto es que sí se están dando los cierres de servicios e instituciones y que, según información de las autoridades locales -para solo hablar de nuestra región-, se puede avecinar una gran crisis por el cierre de hospitales que prestan servicios claves para nuestra población.

Es importante sumar voces por esta causa, no nos podemos dar el lujo de una crisis más profunda en nuestro sistema de salud. Es necesario que rodeemos a nuestras autoridades y a las IPS, que recopilemos la información y que juntos en una sola voz le pidamos al Gobierno y en especial a la Superintendencia que le ponga el ojo a lo que está sucediendo y, sobre todo, a lo que puede suceder.

Algunos podrán preguntar por qué este llamado ahora y no antes cuando muchos colombianos no tenían acceso a una salud de calidad o simplemente no tenían acceso. El mensaje de fondo es: si antes teníamos esos problemas con una capacidad instalada de IPS, no me quiero imaginar lo que sucederá perdiendo hospitales tanto públicos como privados por cuenta de una crisis financiera. Además, se genera la duda de qué tan sostenible es el sistema, ya que hoy sin intermediación aún no hay recursos para financiarlo.

La situación del sistema de salud hace mucho tiempo dejó de ser un tema ‘político’. Teniendo en cuenta la situación, debemos unir fuerzas, entender las cifras reales y asegurarnos de que el objetivo de todos sea proteger las vidas de los vallecaucanos y de todos los colombianos.

Tomado de elpais.com

Muchas veces no le damos importancia al camino que hemos recorrido ni a lo mucho que hemos avanzado y preferimos quedarnos con lo que nos falta. Tampoco nos tomamos el tiempo para reconocer los triunfos intermedios ni las victorias tempranas, sino que nos quedamos, casi como una adicción, en todo lo que falta, gastando energía en buscar culpables y en echar culpas. Esto ocurre en la vida en general, pero también en asuntos regionales, en especial en los relacionados con los grandes proyectos de infraestructura estratégica.

No pretendo que estemos completamente felices cuando hay proyectos que han estado parados por años como la Mulaló-Loboguerrero y menos que nos olvidemos de lo que falta, como el cierre de la estructuración y financiación del dragado de profundización de Buenaventura, pero sí que reconozcamos y celebremos el camino recorrido y los proyectos que están en ejecución como la concesión 5G Nueva Malla vial del Valle que presenta un avance del 10%, con obras tan importantes como la prolongación de la Av. Ciudad de Cali hasta Jamundí.

Es un hecho que este tipo de proyectos tardan para ser una realidad y requieren fases de prefactibilidad y factibilidad, por lo que por años hablamos de ellos y solo después de mucho tiempo vemos su ejecución. Esto sin contar con las complejidades propias de nuestra normatividad que históricamente han hecho que tarden mucho más que en otros países, como por ejemplo el licenciamiento ambiental, las consultas o constantes cambios en la reglamentación.

Sin embargo, es importante ver con algo de perspectiva lo que ha pasado en la historia reciente de nuestra región. En los últimos 8 años, de 10 proyectos priorizados el Tren de Cercanías, el Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón y la vía Pasto - Popayán han pasado de fases de prefactibilidad a factibilidad y ya están listos para aprobación y apertura de licitación. Así mismo, varios proyectos como la doble calzada Buga- Buenaventura, la Vía 4G Santander de Quilichao - Popayán y la Nueva Malla Vial están hoy en ejecución, generando empleos directos e indirectos.

Esto ha sido el resultado del trabajo colaborativo, riguroso y preciso entre la Gobernación, alcaldías, Bloque Parlamentario, gremios y ProPacífico. Sin duda falta mucho y son muchas las ‘peleas’ que aún debemos dar, pero lo claro es que nuestra región tiene dos grandes proyectos en ejecución que traerán no solo competitividad, sino empleo y activación económica. También importante resaltar que hoy, a diferencia de hace algunos años, tenemos proyectos listos para competir por recursos del Gobierno Nacional como el Tren de Cercanías y esto es un paso gigante que hace que veamos con ilusión el futuro.

Debemos seguir trabajando de manera conjunta para lograr recursos para nuestra región, sin olvidarnos del camino recorrido ni de lo que hemos logrado hasta hoy. Esto debe sacarnos una sonrisa de satisfacción y nos obliga a seguir trabajando por el desarrollo de nuestro Valle del Cauca sin señalamientos y sí con mucho trabajo conjunto.

Tomado de elpaís.com

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