ProPacífico cumple 10 años desde que resurgió en 2015. Esta entidad antes era conocida como la FDI, Fundación para el Desarrollo Industrial del Valle del Cauca, y después como la Fundación para el Desarrollo Integral. Se creó en 1969 y fue conocida como la incubadora de varias empresas regionales de mucha importancia como la Bolsa de Valores de Occidente, Telepacífico y la Sociedad Portuaria, entre otras.

En 2015 resurgió como la FDI Pacífico después de casi 25 años de estar ‘dormida’ en la Cámara de Comercio de Cali, con el claro entendimiento de que no podíamos pensar solo en el Valle del Cauca sino en la región Pacífico. En sus dos momentos, en el 1969 y en el 2015, esta entidad ha tenido el mismo propósito: ser un ente con el que el sector privado le aporta al desarrollo de distintas maneras, con la incubación de proyectos y empresas o la gestión y acompañamiento de grandes proyectos e iniciativas regionales. Los empresarios que hacen y han hecho parte de la FDI y ahora de ProPacífico, siempre han tenido claro que además de generar empleo, riqueza y pagar impuestos, pueden y deben aportarle al desarrollo de su territorio o región desde su liderazgo e incidencia.

En estos 10 años ProPacífico se ha transformado. Hoy no es la misma organización que resurgió en 2015 y tampoco es la misma que yo recibí hace siete años. Esta entidad ha sabido acoplarse a las diferentes necesidades de la coyuntura y las circunstancias sin perder la mirada de mediano y largo plazo, ni la capacidad de ser ese hilo naranja que conecta a comunidades, empresarios, fundaciones y gobiernos para transformar. Para mí ha sido una fortuna y un privilegio liderar esta entidad, he crecido como persona y profesional durante este tiempo. ProPacífico me ha permitido lograr lo que mi yo más joven no creía posible: impactar mi entorno y servir sin estar en el Estado.

a contratación de la nueva malla vial del Valle y la terminación de la Buga-Buenaventura, el inicio de obra de la Santander de Quilichao -Popayán y la estructuración del Tren de Cercanías, que hoy ya tiene el compromiso público de cofinanciación por parte del Gobierno Nacional, son solo algunos logros que hemos alcanzado como región en estos 10 años. Compromiso Valle es otro frente de trabajo que ha tenido un impacto positivo que adicionalmente me ha permitido vivir en propósito, lo que me hace sentir inmensamente agradecida a diario.

ProPacífico ha jugado un papel relevante en todos estos avances, lo que me hace sentir muy orgullosa de lo que somos como organización, una entidad con alma que siente cada proyecto, cada iniciativa, y esto es gracias a un equipo de trabajo que se la juega toda y le pone su corazón a cada reunión, evento y proyecto del que hacemos parte. Es un privilegio tener la oportunidad de liderar un equipo de trabajo técnico, apasionado, capaz y valiente. Gracias y mil gracias a cada uno de ellos, porque sin su talento ProPacífico no hubiera podido consolidarse como un actor relevante en estos 10 años. Seguiremos trabajando con todo el amor y pasión por esta región que tanto queremos y que tanto necesita que trabajemos unidos.

Tomado de elpais.com

Cuando se trata de evaluar los avances que hemos tenido como región en los proyectos de gran impacto y nuestro trabajo colectivo, siempre he sido una convencida de que debemos ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Y dejando a un lado la discusión semántica, los hechos hablan por sí solos.

En la vía Buga - Buenaventura, la construcción de los 35 kilómetros que hacen falta en doble calzada, por fin se están construyendo y todo el corredor tiene garantizado su mantenimiento con la concesión que arrancó en el 2022. La malla vial del Valle también avanza con obras importantes, como la prolongación de la Avenida Ciudad de Cali hasta Jamundí, con un 63 % de ejecución, y la doble calzada Jamundí - Villa Rica, con un avance del 35 %.

De igual manera, la doble calzada Santander - Popayán está en un 39,85 %.

Sin embargo, pese a estos avances, son varios proyectos en los que, como región, debemos exigirle al Gobierno Nacional más claridad en sus compromisos y resultados concretos. El dragado de profundización de Buenaventura lleva ya un tiempo considerable en la estructuración técnica, pese a tener desde el 2019 estudios de base desarrollados por Invias.

A esto se suman los retrasos en las consultas previas y los procesos de licenciamiento ambiental, lo que ha impedido entrar en la discusión de la financiación.

En cuanto al aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, se incumplieron con todos los cronogramas de la publicación del proceso de selección de la nueva concesión para la modernización de este importante terminal. Por estas demoras, el aeropuerto quedó destinado a ser administrado por la Aerocivil por al menos nueve meses, con las graves consecuencias que esto tendrá para la competitividad de la región.

De otro lado, el ferrocarril del Pacífico se quedó en la prefactibilidad y, aunque el Presidente y el Gobierno han anunciado su interés en reactivar el sistema férreo nacional, este proyecto está parado desde el año pasado.

El Tren de Cercanías del Valle es sin duda el proyecto que más duele por los firmes avances que ha tenido recientemente. La región tiene ya el proyecto estructurado, cumpliendo con todos los aspectos técnicos y jurídicos. Además, tanto la Gobernación del Valle como las alcaldías de Cali y Jamundí tienen garantizados los recursos para cumplir con el 30 % que les corresponde de la financiación. Sin embargo, aún no recibimos el anhelado aval técnico y fiscal del Gobierno Nacional para que cumpla con el 70 % que le corresponde. Su materialización significará la reducción de al menos un 33 % en los tiempos de viaje entre Jamundí y el norte de Cali. Además, generaría cerca de diez mil empleos y evitaría aproximadamente 1,2 millones de toneladas de emisiones de CO2.

Es innegable que este es un proyecto de una enorme rentabilidad social y brindará una renovación estructural del territorio en favor del desarrollo sostenible.

Otro tema que requiere de atención urgente es el Acueducto de Buenaventura. Este proyecto lo esperan los bonaverenses desde hace mucho tiempo, pero no se han visto avances significativos ni antes ni en estos últimos años. Finalmente, aunque se dejó de hablar del tema, otra gran deuda con la población más vulnerable no solo del Valle, sino de todo el país, es el fracaso del programa Jóvenes en Paz. Miles de jóvenes en el suroccidente vieron cómo las promesas nunca se cumplieron y, sobre todo, cómo las oportunidades de una vida mejor nunca llegaron.

Los beneficios de todos estos proyectos para los ciudadanos son evidentes. Como vallecaucanos, esperamos sinceramente que nuestro bienestar sea más importante que cualquier motivación política, sobre todo teniendo en cuenta el apoyo que esta región le dio al actual Gobierno.

Tomado de elpais.com

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