El Distrito de Buenaventura vivió un importante hito con el acto que marca el inicio de obra de la Cancha Múltiple María Auxiliadora, un proyecto histórico al ser el primero que se realizará bajo el mecanismo de Obras por Impuestos en Colombia en la categoría de infraestructura deportiva.

La obra, gerenciada por ProPacífico y financiada por las empresas vallecaucanas Datecsa y Banco Unión, representa una inversión cercana a los $3.557 millones y contempla la intervención de 1.284 m² para la construcción y dotación de un escenario deportivo, recreativo y cultural en la localidad 1 - Isla de Cascajal, junto a la Institución Educativa Pascual de Andagoya, sede María Auxiliadora.

Este espacio, que se proyecta esté listo a finales del primer semestre del 2026, beneficiará a más de 10.000 bonaverenses, quienes contarán con instalaciones adecuadas para la práctica de fútbol de salón, voleibol y baloncesto, además de actividades de integración social y aprovechamiento del tiempo libre.

“El inicio de esta obra es una noticia muy positiva para Buenaventura y para el país. Dos empresas vallecaucanas se han unido con la comunidad, con la alcaldía y ProPacífico para que esta cancha múltiple sea una realidad. En nuestros 10 años reafirmamos que el mejor regalo es continuar trabajando juntos para la materialización de proyectos que demuestran que sí es posible transformar la región y generar entornos que impulsen el desarrollo integral de nuestros niños y jóvenes a través de confianza y trabajo conjunto”, afirmó María Isabel Ulloa, directora Ejecutiva de ProPacífico.

Gracias al acompañamiento de ProPacífico y al trabajo articulado con distintos actores, entre ellos el Ministerio del Deporte, se logró dar lugar a esta importante obra que además contó con el apoyo de la Alcaldía Distrital de Buenaventura en la gestión del predio.

“Es fundamental la gobernanza colaborativa y la articulación de la empresa privada, la institucionalidad y la comunidad porque facilita las acciones. Es evidente que los empresarios tienen confianza en la institución, en el gobierno local, en ProPacífico que ha venido jalonando y en la comunidad que nos acompaña a cristalizar estos proyectos tan importantes”, mencionó Ligia del Carmen Córdoba, alcaldesa de Buenaventura.

Según datos del Instituto de Deporte de Buenaventura, en 2018 el distrito disponía de 52 espacios deportivos y recreativos. Sin embargo, según información de FonBuenaventura y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, la mayoría de estos espacios presentan deficiencias estructurales significativas.

La cancha múltiple contará además con rampa para acceso de personas con movilidad reducida (PMR), gradería para más de 320 personas, camerinos, cubierta termoacústica, baños y más de 192 m2 de zonas verdes intervenidas.

Esta obra se convierte en un referente de cómo la articulación entre sector privado, Estado y sociedad civil puede transformar realidades y abrir nuevas oportunidades para el Pacífico colombiano.

“Pertenecer a este proyecto es un orgullo porque hacemos parte de la solución a los problemas que tiene el país. No nos conformamos solamente con cumplir con nuestras obligaciones tributarias, sino que direccionamos los impuestos hacia obras que necesita la comunidad”, destacó Gustavo Gómez, gerente administrativo y financiero de Datecsa.

Por su parte, Viviana Arbeláez, directora administrativa de Banco Unión, manifestó: “Siempre hemos trabajado en conjunto por nuestro compromiso social, pero este proyecto sabemos que va a hacer la diferencia porque va a abrir muchas puertas a otros empresarios para que aportar y creer en Buenaventura y eso va a ser en beneficio de toda la comunidad”.

Esta primera obra por impuestos en Buenaventura marca un precedente para que más iniciativas de este tipo se hagan realidad gracias a la unión de esfuerzos públicos y privados, y reafirma el compromiso de ProPacífico de ser el hilo naranja que impulsa la transformación y el desarrollo integral del Distrito. Además de gerenciar esta obra, ProPacífico está estructurando otros proyectos de obras por impuestos en el sector de educación.

Actualmente, en Buenaventura ProPacífico también acompaña los avances en la formulación del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Buenaventura de manera articulada con distintos actores. Además, contribuye a la construcción colectiva de soluciones para incrementar la continuidad del servicio de agua y participa en programas de impacto social a través de Compromiso Valle, con el propósito de seguir construyendo un futuro sostenible y próspero para los bonaverenses y los habitantes de toda la región Pacífico.

No sé cuántas columnas he escrito sobre Buenaventura. La ciudad y el puerto de Colombia de cara al Pacífico, con terminales portuarias a la altura de las mejores del mundo, pero también una de las ciudades con los índices más altos de pobreza, con muy baja calidad educativa, un desempleo alarmante y dominada por grupos criminales.

Se ha vuelto costumbre que cada cierto tiempo Buenaventura se vuelve noticia por oleadas de violencia que terminan en un aumento desmedido de homicidios y extorsiones, entre muchos otros delitos. Cuando esto pasa, los medios nacionales voltean su mirada hacia el Distrito para hablar de sus problemáticas. Normalmente, también sucede que se realizan un par de consejos de seguridad que prometen más pie de fuerza, el distrito se militariza y la situación se ‘estabiliza’. En los últimos años, este escenario además estuvo acompañado de unas negociaciones y acuerdos entre las bandas Los Shottas y Espartanos, en el marco de una mesa denominada socio-jurídica con el Gobierno Nacional.

Nadie niega que durante este ‘cese’ hubo una reducción de los homicidios, pero tampoco se puede ignorar que otros delitos, principalmente la microextorsión, aumentaron sustancialmente. Sin embargo, todo quedó ahí, de espaldas a la ciudadanía y sin avances concretos en torno a una solución real de la violencia y de las causas estructurales del conflicto: el dominio territorial por el control del narcotráfico y el contrabando en el puerto.

Lo peor de la situación es que mientras todo esto pasa, lo estructural no cambia, y con lo estructural me refiero a las condiciones de vida de la gente, la posibilidad de que la economía crezca y que la sociedad civil organizada desarrolle su potencial. Una muestra de que las condiciones de vida no mejoran es la cobertura y la calidad educativa. Los niños bonoverenses, debido a las dinámicas mencionadas y factores propios de la institucionalidad educativa, no ven en la educación un camino para su futuro y, por el contrario, sí lo ven en las bandas y las armas. También me refiero al agua potable en Buenaventura, que en el mejor de los casos es de hasta seis horas al día.

Lo estructural también es que hacer empresa en Buenaventura es casi misión imposible por todas las problemáticas antes descritas, lo que se convierte en un círculo vicioso, porque los jóvenes que logran salir de la espiral criminal terminan desempleados y sin oportunidades formales por el poco tejido empresarial del distrito. La otra cara de esta moneda son los líderes y organizaciones sociales que le ponen el pecho a esta situación con muy pocos recursos, pero sí con mucho amor por su tierra. Líderes que sacan todos los días a los niños de estos entornos de violencia a través del arte, la música y el deporte.

Desde hace una semana larga la situación de seguridad de Buenaventura empeoró y hemos visto a la Gobernadora y a la Alcaldesa desde sus capacidades haciendo presencia y tomando decisiones. Sin duda, el gran ausente ha sido el Gobierno Nacional; sin embargo, el llamado es a que sea esta la ocasión, al menos desde lo territorial, para que trabajemos juntos y le demos una mirada diferente a Buenaventura y que unamos esfuerzos para que estos asuntos estructurales se resuelvan y no sigamos en este vaivén de violencia que cada tanto pone la atención de todos en Buenaventura.

Tomado de elpais.com

En los últimos días hemos estado hablando de dos grandes proyectos regionales que tienen que ver con Buenaventura y que son vitales para su competitividad: el dragado de Buenaventura y la Mulaló - Loboguerrero. Pese a la importancia de ambos, desafortunadamente han sido noticia porque no avanzan con la agilidad que necesitamos.

Mulaló –Loboguerrero lleva más de seis años parado y hoy, después de pasar muchos de los obstáculos relacionados con las consultas previas y el licenciamiento ambiental, estamos a la espera de que un tribunal de arbitramiento defina si se ajusta el valor del proyecto para que la obra pueda iniciar o si definitivamente se liquida el contrato.

El mejor camino es que se logre un acuerdo en el marco del contrato actual, dada la importancia de este proyecto para la competitividad y el bienestar social del suroccidente colombiano. La Mulaló - Loboguerrero reduciría en una hora el tiempo de viaje hacia Buenaventura, generaría cerca de 1800 empleos directos, incentivaría el turismo y brindaría mayor accesibilidad a las comunidades de la zona de influencia.

Además, generaría una mayor redundancia a la red vial regional ante la saturación de la vía actual Cali – Dagua.

Del dragado de profundización del canal de acceso al puerto de Buenaventura venimos hablando hace muchos años y cada día se vuelve más relevante para la competitividad del puerto más importante de Colombia en el Pacífico. No tener la profundidad de al menos 16 metros nos puede convertir en el muy corto plazo en un puerto ‘feeder’, lo que implicaría que embarcaciones pequeñas desde Buenaventura deban transportar la carga a puertos con la profundidad óptima para posteriormente trasladar la carga a buques más grandes para viajes de larga distancia. Esta doble maniobra sin duda aumentaría los costos y tiempos de llegada de la carga colombiana hacia o desde los mercados de interés.

Recientemente hemos hablado mucho del puerto Chancay en el Perú y de sus efectos en Buenaventura. Aunque es importante monitorear los riesgos y oportunidades del surgimiento de puertos como este, lo cierto es que mientras no tengamos la profundidad requerida frente las nuevas tendencias del mercado naviero, con buques de alta capacidad, todos los puertos del continente en la costa Pacífico nos deben generar una alerta enorme.

Con este panorama no podemos dejar de exigirle al Gobierno Nacional agilidad para resolver los cuellos de botella en estos dos proyectos, ya que ambos se necesitan urgentemente. Sin embargo, al hablar de Buenaventura no podemos quedarnos solo en estos proyectos. También debemos hablar del servicio de agua en el distrito, que en el mejor de los casos es de hasta 10 horas al día. Esta situación no solo afecta la competitividad del puerto, sino que es infame con los bonaverenses. El Gobierno Nacional, la empresa de acueducto, la Alcaldía y Vallecaucana de Aguas deben dar respuestas en lo relacionado a lo estructural, pero también a las situaciones coyunturales generadas por turbiedad y sequía, que afecta de manera dramática el servicio, haciéndolo aún peor.

Me podría quedar enlistando retos y prioridades para Buenaventura. Por ejemplo, la seguridad, tema en el que los problemas de fondo están lejos de solucionarse.

Buenaventura debe ser una prioridad y se le debe dar importancia a su papel en el desarrollo de la región y de Colombia como puerto, pero sin perder de vista que Buenaventura es mucho más que un puerto y requiere una mirada integral.

Necesitamos profundización, la Mulaló, el agua, la seguridad, la educación, todo es fundamental. Echémosle ojo a nuestra Buenaventura y exijamos para ella.

Tomado de elpais.com

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