No sé cuántas veces he escrito sobre el Tren de Cercanías del Valle del Cauca en los últimos años. Desde que regresé a Cali y me vinculé a ProPacífico he tenido la oportunidad de estar muy cerca de este sueño de región y he podido ver su avance en cada una de las fases que son necesarias en este tipo de proyectos.

En 2017, de la mano del gobierno francés, con el liderazgo de la entonces gobernadora Dilian Francisca Toro y el alcalde Maurice Armitage y el apoyo de ProPacífico, que en su momento dirigía el actual alcalde Alejandro Eder, se arrancó la prefactibilidad de este proyecto en su historia reciente. En su momento se había estudiado la posibilidad de un metro para Cali, sin embargo, esta idea quedó descartada cuando se decidió arrancar con el MIO.

Muchos insisten en que se necesita un metro para la ciudad, así la prefactibilidad y la factibilidad de este proyecto digan que no es viable ni técnica ni financieramente, teniendo en cuenta la demanda. La realidad es que hoy se tiene un transporte masivo que, con sus falencias y mal comienzo, transporta más de 300 mil pasajeros y se le han invertido miles de millones. Al MIO no se le debe atacar, se le debe rodear para que cada día preste un mejor servicio y consolide su sostenibilidad financiera, teniendo en cuenta que para esto requiere integrarse con otros sistemas como el colectivo y el tren de cercanías, que en su paso por Cali cumplirá muchas de las funciones de un Metro.

Este tren, como ha sido planteado en su etapa inicial, entra a conectar a Cali con Jamundí, Palmira y Yumbo, arrancado con el primer tramo desde Jamundí. Esto parte de la base de que entre Cali y los demás municipios todos los días hay más de 222.000 viajes, con una tendencia a incrementarse, dado el rápido crecimiento urbano y poblacional de estos municipios. Arrancar con Jamundí tiene mucho sentido, ya que la demanda nos muestra que es el trayecto que tiene mayor necesidad y donde también existen mayores oportunidades para la renovación urbana.

Es muy importante no perder de vista los beneficios sociales que el Tren de Cercanías traerá con su desarrollo, como por ejemplo menores tiempos de viaje, lo que en esta primera fase representa una reducción del 33% (48 minutos en promedio) entre Jamundí y Cali. En materia de empleo, el tren generará más de 14.500 empleos entre directos e indirectos durante su desarrollo. Con la implementación del proyecto se reducirían las emisiones (313.000 toneladas de CO₂ evitadas en los primeros 10 años), lo que sin duda trae beneficios para nuestro medio ambiente.

Si hablamos de competitividad, el Tren de Cercanías es una apuesta estratégica, ya que fortalecerá la integración metropolitana a través de una oferta de transporte moderna, sostenible, eficiente y accesible. Sin duda alguna, el Tren de Cercanías es una apuesta que marcará el futuro del Valle del Cauca y mejorará la calidad de vida de miles de vallecaucanos.

También, es un ejemplo perfecto de cómo el trabajo conjunto y la unión de voluntades es indispensable para lograr las grandes transformaciones de nuestra región. Nuestro llamado al Gobierno Nacional para que avance en la firma del convenio de cofinanciación de nuestro tren. Sus beneficios sociales y su contribución a una región más equitativa deben superar cualquier diferencia política. El Gobierno Nacional es y debe seguir siendo parte de este proyecto que cada día que pasa pierde tiempo ya que tenemos como fecha límite el 8 de noviembre, cuando empieza la ley de garantías. No perdamos esta oportunidad, ¡este sueño es de todos!

Tomado de elpais.com

En los últimos días hemos estado hablando de dos grandes proyectos regionales que tienen que ver con Buenaventura y que son vitales para su competitividad: el dragado de Buenaventura y la Mulaló - Loboguerrero. Pese a la importancia de ambos, desafortunadamente han sido noticia porque no avanzan con la agilidad que necesitamos.

Mulaló –Loboguerrero lleva más de seis años parado y hoy, después de pasar muchos de los obstáculos relacionados con las consultas previas y el licenciamiento ambiental, estamos a la espera de que un tribunal de arbitramiento defina si se ajusta el valor del proyecto para que la obra pueda iniciar o si definitivamente se liquida el contrato.

El mejor camino es que se logre un acuerdo en el marco del contrato actual, dada la importancia de este proyecto para la competitividad y el bienestar social del suroccidente colombiano. La Mulaló - Loboguerrero reduciría en una hora el tiempo de viaje hacia Buenaventura, generaría cerca de 1800 empleos directos, incentivaría el turismo y brindaría mayor accesibilidad a las comunidades de la zona de influencia.

Además, generaría una mayor redundancia a la red vial regional ante la saturación de la vía actual Cali – Dagua.

Del dragado de profundización del canal de acceso al puerto de Buenaventura venimos hablando hace muchos años y cada día se vuelve más relevante para la competitividad del puerto más importante de Colombia en el Pacífico. No tener la profundidad de al menos 16 metros nos puede convertir en el muy corto plazo en un puerto ‘feeder’, lo que implicaría que embarcaciones pequeñas desde Buenaventura deban transportar la carga a puertos con la profundidad óptima para posteriormente trasladar la carga a buques más grandes para viajes de larga distancia. Esta doble maniobra sin duda aumentaría los costos y tiempos de llegada de la carga colombiana hacia o desde los mercados de interés.

Recientemente hemos hablado mucho del puerto Chancay en el Perú y de sus efectos en Buenaventura. Aunque es importante monitorear los riesgos y oportunidades del surgimiento de puertos como este, lo cierto es que mientras no tengamos la profundidad requerida frente las nuevas tendencias del mercado naviero, con buques de alta capacidad, todos los puertos del continente en la costa Pacífico nos deben generar una alerta enorme.

Con este panorama no podemos dejar de exigirle al Gobierno Nacional agilidad para resolver los cuellos de botella en estos dos proyectos, ya que ambos se necesitan urgentemente. Sin embargo, al hablar de Buenaventura no podemos quedarnos solo en estos proyectos. También debemos hablar del servicio de agua en el distrito, que en el mejor de los casos es de hasta 10 horas al día. Esta situación no solo afecta la competitividad del puerto, sino que es infame con los bonaverenses. El Gobierno Nacional, la empresa de acueducto, la Alcaldía y Vallecaucana de Aguas deben dar respuestas en lo relacionado a lo estructural, pero también a las situaciones coyunturales generadas por turbiedad y sequía, que afecta de manera dramática el servicio, haciéndolo aún peor.

Me podría quedar enlistando retos y prioridades para Buenaventura. Por ejemplo, la seguridad, tema en el que los problemas de fondo están lejos de solucionarse.

Buenaventura debe ser una prioridad y se le debe dar importancia a su papel en el desarrollo de la región y de Colombia como puerto, pero sin perder de vista que Buenaventura es mucho más que un puerto y requiere una mirada integral.

Necesitamos profundización, la Mulaló, el agua, la seguridad, la educación, todo es fundamental. Echémosle ojo a nuestra Buenaventura y exijamos para ella.

Tomado de elpais.com

El próximo 24 de noviembre los ciudadanos de Cali, Palmira, Jamundí, Candelaria, Dagua, Puerto Tejada y Villa Rica decidirán si estos municipios serán parte del Área Metropolitana del Suroccidente de Colombia - AMSO. Para muchos este será un paso desconocido, pero importante para una región que cada día se comporta más como un área metropolitana compuesta por municipios que interactúan constantemente y que deben integrarse de manera ordenada. Esta integración busca enfrentar grandes retos que resultan difíciles de gestionar de manera desarticulada entre los municipios.

Y es que todos los días vemos hechos metropolitanos o fenómenos de índole social, económico, ambiental o territorial que impactan dos o más municipios. El primero y el más evidente es el de la movilidad. Según la última encuesta de movilidad de 2015, son alrededor de 222 mil viajes diarios desde y hacia Cali y 198 mil viajes regionales. Es decir, son muchas personas que viajan todos los días de Palmira a Cali o de Jamundí a Yumbo o de Candelaria a Cali y así sucesivamente.

Sin duda, la autoridad regional de transporte, ya creada, ayuda a plantear soluciones a la movilidad intermunicipal; sin embargo, no se puede dejar de reconocer que todos estos asuntos relacionados con la movilidad tienen una relación directa con la ausencia de planificación y coordinación a escala metropolitana. Por ejemplo, Jamundí y Candelaria se ha convertido -sin mucha planeación- en ciudades dormitorio, lo que les ha generado tensiones importantes en varios aspectos como el aumento de la congestión vehicular y de los siniestros viales, contaminación por gases de efecto invernadero, falta de accesibilidad a equipamientos de educación, salud, entre otros.

Así mismo, tenemos los asuntos ambientales, acabamos de pasar la COP16 y con este evento nos comprometimos con la protección de varios ecosistemas que superan los límites municipales: la recuperación de la cuenca alta del río Cauca, la protección de Los Farallones de Cali, la reducción de emisiones y la gestión del riesgo asociado a inundaciones.

Otro frente importante es el de la seguridad. Todos los días los grupos delincuenciales y las grandes estructuras criminales se tecnifican. Para nadie es un secreto que lo que sucede en el norte del Cauca tiene repercusión directa en Jamundí, Cali, Palmira, Dagua y hasta Buenaventura. Por esto es necesario tener un órgano supramunicipal que permita una articulación más clara y efectiva entre los municipios y con el Gobierno Nacional.

Con todo lo anterior, se podría decir que lo que contiene el área metropolitana es bueno y que no habría oposición al proceso. Sin embargo, son muchos los mitos que existen, por lo que varias entidades y personas se oponen a esta constitución. Uno de esos mitos es que Cali absorberá a los otros municipios. Falso, los otros municipios mantienen su autonomía, representatividad política y recaudo de recursos propios. Además, tendrán un puesto en la junta de la AMSO y, seguramente, se verán beneficiados por proyectos metropolitanos que involucren su municipio, dado que se podrán hacer obras supramunicipales.

También se dice que debido al AMSO habrá un aumento en el impuesto predial. Falso, el aumento de los tributos se hará teniendo en cuenta las actualizaciones catastrales que son potestad exclusiva de cada municipio. Y así me podría quedar, narrando mitos y desmintiéndolos, pero quiero resaltar que aquí lo clave es que nos informemos y que salgamos a votar. Esta no es una figura extraña en Colombia, existen varias áreas metropolitanas en el país y todas son casos de éxito.

Finalmente, debo decir que es una lástima que Yumbo no esté en esta área metropolitana, pero esperamos que sus mandatarios y ciudadanos se convenzan y se unan en el futuro.

Tomado de elpais.com

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