Se acerca el cuatro de febrero, fecha en la que conmemoramos el Día Mundial contra el Cáncer. Tristemente, esta enfermedad cada día es más común, por eso esta fecha que tiene como objeto concientizar a la población para que podamos avanzar en su prevención y control es tan importante. La ciencia y la experiencia nos dice que se puede reducir el riesgo de cáncer con buenos hábitos de vida y otras medidas, pero también que si se detecta la enfermedad en etapas tempranas se puede mejorar la supervivencia del paciente.
Por esto es importante hablar de lo que viene haciendo Cali en este frente, en una época en la que el sistema de salud colombiano ha sido tan criticado y analizado. Desde el 2017, Cali ha emergido como pionera en la estrategia global de City Cancer Challenge, destacándose entre 14 ciudades en el mundo. En este escenario, se ha convertido en referente por su liderazgo en el manejo de patologías oncológicas, priorizando proyectos que se han materializado en una valiosa ‘Caja de Herramientas’ para la región.
Estos proyectos incluyen cinco guías de manejo en cánceres como cáncer de colon y recto, leucemia linfoblástica aguda pediátrica, cáncer de mama, de próstata y de cuello uterino. Asimismo, la ciudad cuenta con tres manuales de calidad en patología, radioterapia y medicina nuclear y ha formado 226 profesionales de la salud en áreas críticas como Atención Primaria en Salud en Oncología, Cuidados Paliativos, Enfermería Oncológica y Gestión de Unidades Oncológicas.
La estrategia SARA impulsada por la Secretaría de Salud de Cali ha logrado la implementación activa de guías de manejo con la participación del 100% de las 15 EPS y 18 IPS oncológicas de la ciudad. El 20% de estas organizaciones está en la fase final de adherencia al uso de estas guías. A pesar de estos avances, el análisis de 1141 quejas y reclamos interpuestos en 2022 por los caleños revela que el 83% expresa necesidades de acceso y oportunidad a los servicios oncológicos. En respuesta, se han desplegado seis proyectos para fortalecer el acceso a las rutas integrales de atención en salud, focalizándose en cánceres como cuello uterino, mama y gástrico.
En este proceso, uno de los avances más destacados se da en el fortalecimiento del modelo de tamizaje (examen inicial), que inició en el 2021 para detectar el cáncer de cérvix en etapas tempranas. Hasta ahora, se ha logrado una cobertura del 14,7% en el tamizaje cuando la meta del Ministerio de Salud era del 4,8%. Además, se ha mejorado significativamente la oportunidad de la colposcopia, con el 82% de las pacientes con hallazgos anormales sometiéndose a esta prueba en los primeros 30 días, cumpliendo así con la meta planeada.
En el ámbito del cáncer de mama, los datos del primer trimestre de 2023 indican que el 41% de los problemas se concentra en el seguimiento para control clínico, lo que ha llevado a una priorización activa por parte de actores locales en el diagnóstico oportuno, considerando especialmente que los tiempos de espera para confirmar el diagnóstico oscilan entre 11 y 79 días, cuando la meta nacional es de menos de 30 días. Varias instituciones locales y regionales están trabajando para fortalecer la atención del cáncer de mama y una herramienta de coordinación clínico-administrativa para tal fin, se está implementando con éxito en la ciudad.
Nos queda mucho trabajo por delante. Sin embargo, esta es la demostración -como en tantos otros temas- que, si trabajamos juntos entre diferentes actores con información y datos, podemos avanzar en la solución de problemáticas que nos aquejan como sociedad. Que este 4 de febrero nos haga recordar que el trabajo articulado salva vidas de pacientes oncológicos y que Cali tiene muchos avances en esta materia.
Tomado de elpais.com.co
No nos podemos cansar de hablar de la educación. Que nuestros niños tengan la mejor atención integral desde sus primeros años y la mejor calidad educativa durante toda su vida, es fundamental para la construcción de cualquier sociedad y visión de desarrollo. Como ya lo he mencionado en varias ocasiones, muchos de los retos que tenemos, no solo en términos de pobreza, violencia, falta de oportunidades para los más vulnerables, sino en competitividad y cultura ciudadana, tienen su origen profundo en la mala calidad educativa. Tener mejor educación nos hace ser mejores como individuos y como sociedad.
Es imperativo que los nuevos mandatarios prioricen este tema. No necesitamos más diagnósticos y ya tenemos identificadas las rutas que debemos emprender para mejorar esta situación. Para empezar: tener calidad y atención integral en la primera infancia. No nos podemos quedar tranquilos cuando en una ciudad como Cali, cerca de 45.000 niños que son elegibles para ser atendidos por los programas de primera infancia, no lo están siendo.
Por otro lado, en la educación básica primaria, secundaria y media, la capacitación y fortalecimiento de los docentes en varios aspectos se hace fundamental. No solo se debe enseñar a los estudiantes lectura, escritura y matemáticas, sino que también, los docentes deben acompañarlos en el desarrollo de habilidades socioemocionales que, en muchos de los casos, no son entregadas en sus hogares ni practicadas por sus cuidadores.
Además, se deben fortalecer las instituciones educativas como entornos aptos para el aprendizaje y asegurar que estén conectados con su comunidad, con los padres y cuidadores como actores protagonistas y activos del proceso educativo.
Finalmente, la deserción en la educación media nos debe preocupar a todos. Debido a las falencias en la primera infancia y en la básica, los jóvenes llegan a los grados octavo y noveno sin los conocimientos y habilidades requeridas para transitar ese paso hacia la vida adulta y en una proporción alta deciden desertar del colegio. Muchos porque deben apoyar la generación de sustento para sus hogares, otros porque no entienden la educación como una ruta clara para transformar sus vidas y en sus familias no tienen referentes que les hagan creer lo contrario. Por otro lado, algunas niñas se inician a edad temprana en la maternidad o deben asumir roles de cuidado de sus familiares, enquistando así el ciclo vicioso de la pobreza.
La situación en Colombia no es buena. Las recientes pruebas Pisa confirmaron que entre 2018 y 2022 los resultados desmejoraron especialmente en las competencias de matemáticas y lectura. Además, más del 50% de los estudiantes no alcanzaron las competencias básicas (nivel 2) esperadas en las áreas evaluadas.
La situación de Cali y el Valle es aún más preocupante, pues la deserción promedio es superior al nacional en todas las entidades territoriales certificadas - ETC, siendo la deserción en secundaria la más crítica, en municipios del Valle como Tuluá, Yumbo, seguidos por Cartago, Jamundí y Buenaventura. De igual forma, en Cali, que representa cerca del 45% de la población matriculada del Valle, la deserción es superior al nivel nacional y está muy distante del dato de Bogotá.
En Colombia tenemos buenos ejemplos como Bucaramanga y Tunja que demuestran que si se trabaja de manera articulada se puede cambiar el rumbo. Tenemos la gran oportunidad de cambiar nuestra historia desde su raíz, desde las aulas y los entornos educativos. La invitación a la Gobernadora, los alcaldes, secretarios, sindicatos de maestros, fundaciones y comunidades educativas es a que nos pongamos de acuerdo y trabajemos juntos para cambiar el rumbo.
Tomado de elpais.com.co
La invitación que el alcalde Alejandro Eder nos hizo esta semana para unirnos y que entre todos Volvamos a nuestra Cali bella es un primer paso para avanzar en ese camino. Limpiar, cuidar y embellecer la ciudad entre todos es fundamental.
La recuperación del civismo que nos caracterizó hace algunas décadas es sin duda un anhelo colectivo en nuestra ciudad. Esto fue evidente cuando, en el marco de la conversación ciudadana Cali Para Mí, que lideramos desde ProPacífico, miles de caleños y caleñas identificaron esta como una prioridad.
Además, dicho diálogo ciudadano también nos permitió ver que los caleños no queremos volver a ser exactamente lo que éramos. Por el contrario, queremos retomar ese civismo, pero reconociendo que hoy somos diferentes, diversos y que necesitamos estar unidos para construir juntos y transformarnos.
La invitación que el alcalde Alejandro Eder nos hizo esta semana para unirnos y que entre todos Volvamos a nuestra Cali bella es un primer paso para avanzar en ese camino. Limpiar, cuidar y embellecer la ciudad entre todos es fundamental. Son muchas cosas las que se requiere para que volvamos a ver a nuestra Cali Bella y esta no es una responsabilidad exclusiva del Estado o de las empresas prestadoras de servicios de aseo. El ciudadano y la cultura del cuidado del espacio tienen un papel central.
Cada caleño tiene la responsabilidad de cuidar la ciudad. Empezando por no botar basura a las calles, continuando por disponer adecuadamente los residuos según los horarios y condiciones de su zona. También es fundamental, que hagamos un acuerdo de ciudad con los líderes del arte urbano que en muchos casos embellecen y exaltan el espacio público, pero que, en otros, con los grafitis indiscriminados hacen ver paredes, muros y puertas de establecimientos de comercios sucios o promoviendo conceptos contrarios a la esperanza y la reconciliación que el alcalde Eder nos propone. Bienvenido el arte urbano, pero se debe ordenar y asegurar que todas las lecturas de ciudad tengan cabida.
Por otro lado, debemos cuidar los jardines y zonas verdes. El Dagma tiene gran responsabilidad en esto, pero entre vecinos, JACs, JALs y empresas se pueden apadrinar estos espacios para mantenerlos siempre bien cuidados. La Secretaría de Infraestructura y Metrocali tienen la gran responsabilidad de pintar las calles, tapar los huecos, poner a punto las estaciones del MÍO y mantenerlas en ese mismo estado, pero los ciudadanos debemos cuidar y mantener cada vez que hacemos uso del espacio y la infraestructura pública. Otro tema no menor que se debe tratar con el mayor sentido humano y de responsabilidad es el manejo de los habitantes de calle. Su atención permanente debe ser una prioridad para la administración.
Son muchos los frentes en los que se debe trabajar, pero si estamos juntos en esta misión lo vamos a lograr. Ayer el evento de lanzamiento que se llevó a cabo en San Pascual fue solo el comienzo, pero esta tarea no puede ser de un día. La invitación es a que todos los días tengamos actividades; entre vecinos, voluntarios de las empresas y los ciudadanos en general. Que volvamos de esta iniciativa una acción diaria hasta que se nos vuelva costumbre.
El ejemplo de trabajo colectivo que nos están dando nuestros mandatarios es fundamental y los ciudadanos no nos podemos quedar atrás. Me comprometo a sumarme a la iniciativa como ciudadana, como miembro de familia, como vecina y como directora de ProPacífico, e invito a que todos los caleños hagan lo mismo. Volvamos entre todos a nuestra Cali Bella.
Tomado de elpaís.com.co